Inclusión social a través de la música, ¿por qué no?, por Ana Jara

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En medio de tanto ruido político y con una economía paralizada, nos llega como un bálsamo una noticia al cierre de junio, la inauguración en el distrito de Ate de “Sinfonía Digital”, al que asistió el ministro de Cultura, Salvador del Solar.

Se trata del proyecto promovido por el célebre tenor peruano Juan Diego Florez, orientado a favorecer a niños y adolescentes en situación de pobreza a través de la música y la tecnología, incentivando su creatividad y autoestima.

Este proyecto se implementa sobre la base de la ONG “Sinfonía por el Perú”, también del tenor Florez, que cuenta con 21 núcleos distribuidos a nivel nacional, los cuales son unidades de formación musical en grupos de 100 a 200 niños(as) que desarrollan labores de coros, orquestas sinfónicas y jazz (ver http://www.sinfoniaporelperu.org/sinfonia-por-el-peru.html#que-es-un-nucleo ).

No se necesita ser grandes eruditos para darse cuenta que esta apuesta por los niños y adolescentes representa una forma de INCLUSIÓN SOCIAL, ya que estas poblaciones vulnerables aprenden en los núcleos un arte u oficio que les permitirá recursearse económicamente, con el plus de que al  trabajar en equipo, aprenden a compartir, a ser solidarios, tolerantes, disminuyendo cualquier rasgo de agresividad existente.

Demás está decir que en las Instituciones Educativas Estatales hay poca o nada formación artística que incluye la enseñanza de la música con el uso de instrumentos, de manera que el Estado está en deuda con la población estudiantil.

En el gobierno de Ollanta Humala hubo un acercamiento con el tenor Juan Diego Florez para buscar un mecanismo legal de cooperación entre lo público y privado, ya que “Sinfonía por el Perú” es una ONG.  Se pensó en un momento en entrar con el proyecto a las Instituciones Educativas de los lugares pobreza y pobreza extrema, pero como siempre la burocracia o los celos intestinos dentro del Ejecutivo (más de un ministerio lo quería bajo su competencia) no permitieron continuar con este tema y la cosa quedó solo en buenas intenciones.

La presencia del ministro de Cultura como dijimos al inicio de esta Columna en la inauguración de un núcleo en Ate y las recientes imágenes de encuentros entre el Jefe del Estado Pedro Pablo Kuczynski y el tenor Florez, avivan la esperanza que el gobierno apostará por esta iniciativa.

Presidente Kuczynski, estoy segura que sus ministros encontrarán la fórmula legal para hacer posible “Sinfonía para el Perú” en los lugares socioeconómicos más bajos, con el noble objetivo de formar mejores niños y adolescentes y arrancarlos de la pobreza.  ¡Déjeme soñar que así será!