Invirtiendo más en educación: los colegios de alto rendimiento

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La educación es una herramienta que puede tener el poder de cambiar la historia de una persona e, incluso, la de un país. En el Perú, con los años, se han hecho diversos esfuerzos (algunos mejores que otros) por mejorar el acceso y la calidad educativa; sin embargo, con el ánimo de resaltar las buenas noticias, queremos recordar uno en especial. En el presente año, se anunció y aprobó un incremento en la inversión educativa de alrededor del 0.5% del PBI (aproximadamente 4,000 millones de soles) y se anunció la creación de 13 Colegios de Alto Rendimiento (COAR) a partir del próximo año. Estos buscarán replicar la experiencia del Colegio Mayor Secundaria “Presidente del Perú” (CMSPP), que ha tenido un impacto positivo en sus egresados, considerando que el 75% de los 1,109 alumnos graduados entre el 2010 y el 2013 se encuentran siguiendo carreras universitarias en instituciones educativas a las que, probablemente, no podrían haber accedido en otras circunstancias.

Los COAR son un modelo de servicio educativo que se crea con el objetivo de brindar una formación integral con elevados estándares de calidad nacional e internacional, para estudiantes de alto desempeño, a nivel nacional, de 3ro, 4to y 5to de secundaria que provienen de instituciones educativas públicas de todas las regiones del Perú. Este modelo de servicio se distingue de otros debido a que ofrece un área de residencia para los estudiantes. Además, ofrece servicios de alimentación, salud y acompañamiento socioemocional y académico; así como instalaciones educativas con una infraestructura adecuada y debidamente equipadas (computador portátil por alumno, uniforme, útiles) con el objetivo de garantizar la permanencia del estudiante y optimizar su proceso educativo. Así, los COAR surgen como un reto y una gran oportunidad: ser un modelo educativo referente de calidad académica, organizacional y de gestión.

Si bien no pretendemos realizar un análisis en profundidad sobre el diseño y la ejecución de la inversión de los COAR, es posible realizar algunos comentarios generales, tomando en cuenta la información pública que se encuentra disponible. En cuanto al diseño, es importante destacar tres cosas. En primer lugar, se percibe que los COAR se formularon tomando en cuenta un principio básico que debe seguir cualquier intervención: identificaron un problema existente – una brecha de atención a estudiantes con elevado talento académico – y establecieron criterios de focalización claros. En segundo lugar, el diseño de los COAR no está basado únicamente en los “inputs” de la educación, es decir, en la infraestructura, el número de aulas, la cantidad de materiales, el número de alumnos por profesor, entre otros. Como establece Lant Pritchett en su libro “The Rebirth of Education”, los “inputs” son un insumo para cerrar las brechas de aprendizaje, mas no la garantía única y suficiente para lograrlo; y, a través de los COAR, los “inputs” actúan justamente como un insumo dentro de un plan de enseñanza que busca la integración de conocimiento, cultura e investigación en una comunidad participativa conformada por los estudiantes y sus familias, los docentes, tutores, psicólogos y personal administrativo, de salud y directivo. En tercer lugar, no olvida la importancia de la retroalimentación, debido a que los COAR serán parte de una red que busca compartir logros, dificultades, hallazgos e investigaciones para optimar la gestión y el proceso de aprendizaje de los estudiantes de manera continua.

Respecto a la ejecución de la inversión en los COAR, se debe destacar que el ministro Saavedra está promoviendo de manera entusiasta la modalidad de las Asociaciones Público-Privadas (APP) para la implementación de tres productos, entre estos los COAR. Esta modalidad resultaría más eficiente debido a que reduce el número de contratos y deriva responsabilidades a pocos actores; permite que se establezcan contratos de largo plazo (20 años), asegurando la cobertura del gasto en operación y mantenimiento (gran problema de la inversión pública actual en nuestro país); reduce costos de transacción; e involucra especialistas y profesionales experimentados del sector privado. Existen ya estudios que demuestran que las escuelas de Fe y Alegría (FyA) – que funcionan bajo un modelo de APP – son más costo efectivas: lograr que un niño llegue al nivel 2 en la Evaluación Censal de Estudiantes, cuesta S/.5.546,5 en colegios públicos, mientras que en FyA cuesta S/.2.688,1.

Para finalizar, como dijo el Ministro Saavedra en el CADE: “en el sector Educación tenemos un gran reto, pero también una gran oportunidad”; y consideramos que los COAR, definitivamente, son una gran oportunidad. Creemos que han sido diseñados para garantizar una mejora en la calidad educativa y que se han establecido los canales indicados para ejecutar la inversión de manera eficiente. Como siguiente paso, sería interesante contar con el diseño de una evaluación de impacto para medir los efectos de un modelo de servicio educativo que podría convertirse en un referente de calidad académica, organizacional y de gestión.