Jordania: Agua que se escapa hace 15 años, por Inés Yábar

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El mes pasado, agricultores en Irán protestaron la falta de acceso al agua para la irrigación de sus campos. ¾ del país tiene apenas 20 cm de lluvia al año (que se evapora antes de infiltrarse al suelo). La sequía que va durando más de un año es incrementada por el mismo gobierno que ha desviado agua de Isfahan a la provincia a su lado de Yazd. En otros países, como el Congo, el acceso al agua se hace por pozos a los que se debe caminar con barriles para llenar agua. Hay 20 puntos de acopio en el asentamiento de Swakopmund pero los habitantes dicen que solo dos funcionan. En Jordania, también tenían problemas con acceder al agua.

En Jordania tenían días llamados los “días de boda de agua” donde el agua salía de los caños y aprovechaban en limpiar toda la casa. Los demás días el acceso era casi nulo. Muchas tuberías con escapes no podían ser reparadas porque en esa sociedad no es permitido que un hombre entre a un hogar sin ser familia de las mujeres que están allí solas. Las fugas podían durar más de 15 años sin que alguien buscara solución al problema. La cantidad de agua por persona al año era de 150 metros cúbicos (menos de la mitad de una piscina convencional). Además, con la cantidad de refugiados llegando en el territorio, el acceso escaseaba aún más. Frente a la falta de agua, ahora que existen mujeres fontaneras, la situación ha mejorado bastante.

Tahani Shatti y su prima Khawla Shatti fueron entrevistadas por la BBC y su historia ya inspira a muchas otras mujeres. Son las primeras gasfiteras de Jordania y fueron parte del primer proyecto piloto de “Water Wise Women” subvencionado en parte por la agencia internacional de cooperación alemana. Sabiendo que en algunas zonas más del 76% del agua se escapa antes de llegar al baño, tenían que ayudar en la solución. Algunas fugas eran visibles y otras lo eran menos, pero el hecho de ser mujeres les permitía entrar en los hogares durante el día cuando los esposos estaban en el trabajo. Además, las mujeres son las que más hacen uso del agua en el hogar y saben que anda mal, lo que facilita el proceso de reparación.

Ser mujer trabajadora no siempre es bien visto. Aunque tenían el apoyo de sus esposos; sus familias y la misma sociedad se reían de su emprendimiento. El que lo hayan logrado en un país tan estricto significa que es posible en otros lugares también. Los resultados son tangibles. El ministerio de agua e irrigación reportó una disminución del consumo de agua de un 30-40% donde las mujeres han estado trabajando.

El acceso al agua es un privilegio del que muchos no nos damos cuenta. Poder trabajar como mujeres y ganar un sueldo justo es también difícil. Seamos conscientes de los privilegios que tenemos y de las soluciones que podemos dar para los que no los poseen. Para ayudar a un acceso justo al agua, ¿tú, qué estás haciendo?

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