Jóvenes, derechos humanos y defensa de la democracia, por Fernando Valverde

Ellos se convirtieron en la fuerza humana que el pueblo requería para decir basta ya de los abusos de poder y de las injusticias.

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El Perú vuelve a la normalidad constitucional y al cauce democrático a partir de la juramentación de un nuevo presidente: Francisco Sagasti, elegido por el Congreso de la República, quién gobernará transitoriamente hasta el 28 de julio del 2021. Atrás quedó la peor crisis política y social desatada desde hace 20 años, donde el balance de lo ocurrido dio como resultado la salida del poder de Manuel Merino, quien fue elegido por el Congreso después de haber sido vacado el presidente Vizcarra, el cual desencadenó las protestas y la muerte de dos jóvenes estudiantes que conmociono al país entero. 

En esta lucha en defensa de la democracia y de la constitucionalidad, la juventud universitaria protagonizó una de las manifestaciones más representativas en nombre del pueblo al salir a las calles y protestar por el desprestigio de los partidos, la interpretación antojadiza de la constitución, la corrupción imperante y la concentración y abuso de poder de la clase política. 

Los jóvenes lideraron las calles, pretendieron minimizarlos, fueron insultados y calificados de incitadores violentos y proterroristas que querían generar el caos en el país cuando en realidad fue todo lo contrario. Ellos se convirtieron en la fuerza humana que el pueblo requería para decir basta ya de los abusos de poder y de las injusticias. Ellos son la generación del bicentenario, de los grandes cambios y de la esperanza del futuro para el país que deberemos construir con democracia sólida, con equilibrio de poderes, con mayor tecnología, con vigencia de derechos y libertades fundamentales. 

Los jóvenes dieron una tremenda lección de lucha social y de la dignidad de un pueblo cansado de todo lo que venía ocurriendo en el país. En medio de estos reclamos y protestas que se enfrentaron durante 7 días en las calles con las fuerzas de seguridad, fueron reprimidos violentamente con saldos de varios heridos, detenciones arbitrarias y cayendo abatidos los jóvenes Jack Bryan Pintado Sánchez, de 22 años e Inti Sotelo Camargo, de 24 años. La justicia deberá investigar y sancionar a todos los responsables por estos crímenes cometidos.

La muerte de los jóvenes enlutó al país entero y aumentó más las protestas y la lucha en las calles no cesó, sino que las familias indignadas también se unieron desde los hogares en protesta, manifestándose mediante los cacerolazos de día y de noche en rechazo y condena por lo que estaba sucediendo, mientras el gobernante y su primer ministro nefasto Flores-Aráoz, estaban totalmente desconectados de la realidad y junto a su gabinete que se desmoronaba por la renuncia de cada uno de sus ministros frente a lo que estaba sucediendo. 

Al cierre de este artículo, podemos señalar que entramos en una nueva etapa política con la juramentación de un nuevo gobernante provisional, quien deberá completar el mandato presidencial y resolver los problemas más álgidos del país como es el tema de la crisis sanitaria, devolver la estabilidad económica, dar confianza a los inversionistas, garantizar las próximas elecciones, garantizar el proceso transitorio de mando y dar confianza y seguridad a la ciudadanía hasta que el pueblo soberanamente elija a las nueva autoridades que conducirán el país el próximo 11 de abril del siguiente año. 

En memoria de Bryan e Inti.

 ¡Jóvenes estudiantes que lucharon en las calles por un Perú mejor!

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