Julio Guzmán: El ‘distinto’ que se parece al resto

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“El precio que pagamos los peruanos por no meternos en política es ser gobernados por los peores hombres’, dice Julio Guzmán Cáceres en su primera entrevista como candidato en el programa Punto Final. Se le nota nervioso, como un niño que no quiere olvidarse el poema que tanto tiempo se ha pasado memorizando con mamá para la clase de literatura; sus palabras se atropellan, se come unas cuantas letras, pero luego entra en confianza y con un teleprompter mental, continúa.

Todos estamos de acuerdo con las cosas que dice Julio Guzmán, es difícil no estarlo, el discurso de su lanzamiento electoral está diseñado para que así sea. Empieza hablando de sus orígenes humildes, luego pasa a rajar de los ‘políticos tradicionales’, asumiendo una superioridad moral soberbia en mi opinión, pintándose como una figura mesiánica que viene a ‘arreglar’ el Perú, un ente limpio de la suciedad política o como dice en su página de Facebook: alguien que hará que la gente vaya a votar ‘ilusionada’ en las próximas elecciones… menuda ‘humildad’ la de quien se dice humilde. Y luego termina dando un lista de las cosas que hay que arreglar (las mismas que todos ya nos sabemos de memoria).

Y es que es natural, la demagogia en la política es una enfermedad que arrastra hasta a los más ‘buenos’, basta con preguntarle a Guzmán. Pero estos elementos sirven para entender las formas del autoproclamado outsider.

De lo que más se jacta Julio Guzmán es de ser diferente. Guzmán se esfuerza por que usted señor y señora votante lo vea como un ‘técnico’ y ‘alguien como usted’. La idea del técnico es interesante, le da más valor al conocimiento práctico que a las cualidades de liderazgo y le da más valor al ‘plan’ que a la ideología (algo nefasto en la polítca). Suena bonito, y Julio lo sabe ¿pero qué cosa propone Guzmán que sea verdaderamente nuevo? PPK ya presentaba un perfil técnico en las elecciones del 2011. Humala siempre se presentó como un tipo que no era un ‘político tradicional’ (Susana Villarán también). Toledo siempre supo colgarse de sus orígenes humildes como rogando por parecer empático. Y al igual que todos Julio Guzmán también carece de una sólida institución política que lo respalde ¿Qué cosa nueva propone? Todos los políticos hablan del ‘chorreo’, todos los políticos hablan de reformar el Estado, todos los políticos dicen que lo importante es la institucionalidad. Todo esto ya lo hemos escuchado miles de veces.

Si, Julio Guzmán es un cliché político. Es por eso que molesta cuando de manera tan jactanciosa se dice diferente. Señor Julio Guzmán, si usted es diferente hubiera empezado formando y construyendo un verdadero partido político, con militantes, con ideología, uno que haya calado en la población antes que el candidato en sí mismo, uno que vaya a sobrevivir luego de que usted se vaya, ahí sí se diferenciaría de todos los adefesios políticos sin partido que se lanzan a la presidencia. “Pero sí tiene partido, se llama ‘Todos por el Perú’” Si, el mismo que ha tenido que hacer alianzas desde el año 2006 para no desaparecer por el asunto de no alcanzar la valla electoral y que no tiene ni ha tenido un bendito congresista en su historia. “Bueno, es que no ha tenido tiempo” ¿Y cuál es el apuro? ¿Se está haciendo viejo? ¿Es tan vehemente que no puede esperar el tiempo necesario para formar un partido decente? ‘Pero lo importante es que es un técnico, ¡basta ya de los políticos que solo quieren robar!’… Al técnico se le contrata, al técnico lo pones de ministro, al técnico le pides que te asesore ¡Necesitamos líderes! ¡Necesitamos políticos de verdad! Y por un simple motivo, que Julio Guzmán dice defender: La institucionalidad y lo que significa la investidura del Presidente de la República.

Antes de cambiar el mundo, hay que hacer que la casa de uno dé el ejemplo.

Hay que ver cómo le va al ‘outsider’.

Esta crítica no la hago por afinidad a ningún partido político, lo hago solo porque creo que no hay nada más desagradable que la persona que dice tener la moral suprema, eso tiene que decirlo la gente.