Julio Velarde, campeón mundial de política monetaria

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Tal vez Johnathan Maicelo no alcanzó el título mundial de boxeo en la categoría peso ligero y la selección peruana de fútbol sigue sin entrenador, pero al menos podemos decir que nos hemos coronado como campeones mundiales de la política monetaria: Julio Verlarde ha sido elegido como el banquero central del 2014 por la revista The Banker. La noticia es para alegrarse, y mucho. El premio no sólo reconoce los méritos del propio Velarde, sino también de su equipo, el cual concentra a algunos de los mejores economistas que tiene el país. Enhorabuena.

Cabe señalar, además, la tremenda ironía que esto representa cuando hace tan sólo tres meses el presidente de Macondo, ejmmm, perdón, del Perú armaba un lío por el incremento en 6% del salario de Velarde.

Sin embargo, como los lectores regulares de este espacio bien saben, aquí tenemos un gusto por ir un poco contra la corriente. Y es que, la verdad, ningún ranking debe ser tomado al pie de la letra. Nótese tan sólo el tremendo escándalo de la última lista que The Economist armó sobre los economistas más influyentes del mundo, la cual sería un chiste sino fuera porque también genera un poco de indignación. Peor aún, la condecoración a Velarde llega tras un año en el que el BCR probablemente no estuvo a la altura de las circunstancias, como sí fue el caso en años anteriores. Aquí un breve recuento de por qué.

Mientras los reformólogos locales acusan de la desaceleración al MEF, el BCR ha pasado piola. Para empezar, en el 2014 el BCR sólo recortó la tasa de referencia en 50 puntos básicos, de 4.00% a 3.50%, mientras que el Banco Central de Chile (BCCh), cuyo país experimenta una desaceleración similar a la nuestra, hizo lo propio en 150 pbs., de 4.50% a 3.00%. A esto cabe añadir que el BCR realizó los recortes en julio y septiembre, cuando la desaceleración de la economía a niveles por debajo de 2.0% ya era evidente. Hubiera sido mejor que los recortes tuvieran lugar algunos meses antes y de manera preventiva, pues los recortes en la tasa tienen un efecto rezagado de entre tres y seis meses según la mayoría de estimaciones.

En defensa del Banco Central se podrá argumentar que el BCR no tiene el mismo espacio de maniobra que el BCCh, pues la alta dolarización de nuestro sistema financiero hace que la subida del tipo de cambio genere inestabilidad (un recorte de tasa, ceteris paribus, genera presiones para que el tipo de cambio suba). Esto es absolutamente cierto: a diferencia de Chile, donde depreciaciones de más de 10% no generan mayores problemas, en el Perú esto sí tendría un impacto adverso en la actividad, ya que muchas personas recortarían sus gastos para pagar sus deudas en dólares.

No obstante, hay que tener en cuenta que si la vida te da limones, hay que hacer limonada. Y si, como en el caso del BCR, tienes reservas internaciones por más de 30% de PBI, pues entonces hay que usarlas. Con más de 60 mil millones de dólares en reservas internacionales, el BCR bien pudo haber recortado la tasa de referencia de manera más agresiva y, al mismo tiempo, utilizar sus reservas para intervenir en el mercado cambiario y contener la depreciación del nuevo sol. Esto sin mencionar que en la quincena de agosto pasado fue la misma entidad la que alentó la depreciación al indicar al mercado que permitiría que el dólar suba desde los S/. 2.80 en los que se encontraba en ese momento (lamentablemente, luego sucedió esto, esto y esto,  que le dio impulso adicional al dólar y el asunto se le salió un poco de las manos al BCR).

Todo esto sin mencionar la inflación, que ha superado la meta del BCR (1% – 3%) en tres de los últimos cuatro años. La desviación en la mayoría de casos es pequeña, y sería mezquino desmerecer la labor del BCR por este motivo, pero es un punto a considerar. El BCR enfrenta retos importantes, y en algunos casos los resultados no son necesariamente los que la entidad busca.

Parece existir una suerte de consenso silente en el que la crítica a la política económica del último año y medio se concentra en el MEF, cuando el BCR probablemente pudo haber hecho más en lo que le competía. Como es evidente, cualquiera puede ser general después de la batalla, y ciertamente este autor no lo hubiera hecho mejor. Por el contrario, la política monetaria (así como la fiscal, a cargo del MEF), está a cargo, felizmente, de profesionales muy competentes, que ciertamente merecen el reconocimiento recibido, pero no tanto por lo hecho el año pasado, sino por su labor en los últimos diez. Julio Velarde tuvo un 2014 parecido al de Messi, que luego de años espectaculares tuvo momentos buenos y otros no tan buenos, pero ayer se disfrazó de Cristiano Ronaldo y recibió su Balón de Oro. Y esa es una noticia más importante que si su sueldo sube o no.

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