¿Justicia justa?, por Eduardo Herrera

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La interrogante parece encerrar una tautología. Correctamente, aplicando la incertidumbre al Perú, cabría preguntar ¿es nuestro sistema de administración de Justicia equitativo, proporcional, independiente, predictible, seguro, limpio, eficaz?

Los recientes acontecimientos político – judiciales han lanzado a la palestra un debate en el que no necesariamente debería de existir consenso (precisamente de eso se trata). El sistema, y por eso la palabra, debe estar apartado de toda discusión política, mediática, farandulera, etc. Por eso se dice que la Justicia es ciega.

¿Fue proporcional el allanamiento a las casas del Presidente? ¿por qué a unos políticos se aplica un estándar y a otros parece que no? ¿por qué demora tanto el proceso de extradición del expresidente? Son dudas que nos llevan a preguntarnos si el realmente tenemos un sistema de las características señaladas líneas arriba.

Comúnmente se habla de Poder Judicial, pero pocos se ponen a mirar que el bosque es más grande que un solo árbol. En realidad, el sistema está compuesto por otros órganos como la Fiscalía, el Consejo Nacional de la Magistratura, el INPE, la Policía Nacional del Perú. Todos ellos en su mayoría nutridos por abogados (ojo aquí entran también los colegios profesionales a nivel nacional y, respecto a eso, habría mucha tela que cortar).

Y si bien en todos los noticieros, de todos los días, se reclama siempre justicia para un caso de violación, para un asesinato, para un caso de maltrato o para un caso de corrupción, la reforma de la Justicia es un asunto postergado. En términos “futbolísticos” nos llenamos de pelota y no sabemos qué hacer (ni por dónde empezar). Muestra de eso es que ningún gobierno ha hecho nada significativo.

La Justicia es, como dicen, la casa del jabonero; si no caes resbalas. Ahora que la producción de casos de corrupción ha tocado fibra sensible entonces es un excelente momento para empezar; empezar a cambiar lo que millones de peruanos “nn” vivimos constantemente. De lo contrario, el dilema de la Justicia será como “la sopa de Herodes”, sino la tomas…te jodes.

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