Justicia tributaria, por Alfredo Gildemeister

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Durante su reciente presentación en la Comisión de Economía del Congreso, el ministro de Economía y Finanzas, David Tuesta, manifestó lo siguiente: “Todo el mundo aunque sea con porcentaje mínimo, es decir, el sistema tributario requiere que todos nos mojemos”. Esta afirmación la efectuó el referido ministro al indicar que se encuentra evaluando modificar el tope de exoneración de 7 Unidades Impositivas Tributarias (UIT), del impuesto a la renta para los trabajadores que obtienen rentas del trabajo dependiente, esto es, de la denominada quinta categoría. Este tope actualmente equivale para el ejercicio 2017 a S/. 29,050 soles al año o S/. 2,075 mensuales. Pero, es verdad que ¿El sistema tributario requiere que todos nos “mojemos”? En este caso el ministro ha pecado de ignorancia ya que la doctrina del Derecho Tributario y los sistemas tributarios modernos en el mundo demuestran que no todos deben “mojarse” en el pago de tributos. Sin embargo, el ministro ha señalado que está evaluando el que todos paguen “aunque sea un porcentaje mínimo”.

Efectivamente, en la mayoría de países el sistema de exoneraciones y deducciones de gastos para personas naturales es el mismo que existía en el Perú hasta mediados de los años noventa, en los que el presidente Fujimori modificó el sistema convirtiéndolo en un sistema facilista y simplista, perjudicando a los contribuyentes personas naturales, al reducir las deducciones por gastos a unos meras 7 UIT. ¿Cómo era el sistema anterior, el cual es el que siempre se utilizó y utiliza hoy en el mundo? La persona natural deducía todos los gastos necesarios para vivir dignamente: Luz, agua, teléfono, vivienda familiar (ya sea alquiler o los intereses por créditos hipotecarios, por ejemplo), tributos (predial, arbitrios de su vivienda), salud (medicinas, consultas médicas, operaciones), primas de seguros (salud, vivienda, auto), educación (matriculas y pensiones de nidos, colegios, universidades de sus hijos), etc. Estos gastos debían estar debidamente sustentados con comprobantes de pago (facturas, recibos por honorarios, tickets, boletas, etc.) y al resultado (renta neta) se le aplicaba una escala realmente progresiva consistente en unos quince a veinte tramos en donde se gravan tramos de rentas con tasas verdaderamente progresivas, esto es, que van aumentando poco a poco a medida que aumenta la renta neta. Sin embargo, el “sistema” actualmente vigente no contempla ni respeta la realidad del contribuyente y su familia, puesto que solo le interesa facilitar a la SUNAT la fiscalización del contribuyente. La deducción de 7UIT -aumentado a 3 UIT a partir del 2017 para determinados casos como alquileres, primera hipoteca y gastos de salud- se aplica a personas con y sin familia indistintamente, teniendo la persona con familia obviamente más gastos que la que no mantiene una familia. La discriminación es evidente. Peor aun si se tiene en cuenta que las empresas deducen todos sus gastos, debidamente sustentados, no así las personas naturales limitadas a unas absurdas 7 UIT.

El ministro también ha señalado que las 7 UIT establecidas por la Ley del Impuesto a la renta en el Perú, es el monto más alto de todos los países de América Latina. Sin embargo, el ministro no dice que en los demás países se permite, además de la deducción de un monto fijo, la deducción de todos los gastos indispensables sustentados, para que el contribuyente y su familia tengan una vida digna, sistema acompañado con la aplicación de una escala con tasas verdaderamente progresivas de quince a veinte tramos, y no como en la actualidad con una escala de solo cinco tramos en donde las tasa saltan de 8% a 14% o de 20% a 30%.

Un sistema tributario sólido y coherente tiene que respetar, es decir, no gravar, lo que se denomina un “mínimo no imponible”, esto es, aquellos ingresos mínimos que un contribuyente y su familia necesitan para vivir dignamente. De allí que, señor ministro, en un sistema tributario serio, no todos se “mojan” debido a que primero siempre está la persona humana y su familia, tal como lo señala el artículo 1 de nuestra Constitución política. Lo que tiene que hacer usted es proponer una reforma a fondo del sistema tributario peruano del Impuesto a la Renta para personas naturales, desapareciendo el absurdo sistema de deducciones de 7 UIT, estableciendo que las personas naturales puedan deducir sus gastos elementales sustentados -tal como hoy se hace en todos los países del mundo- y con un sistema de tasas realmente progresivas. Ello originará que los contribuyentes se formalicen poco a poco puesto que solicitarán comprobantes de pago cuando adquieran bienes o servicios, a fin de deducir el gasto, con lo cual se reducirá la informalidad. Así mismo, las personas se irán integrando al sistema tributario al encontrarlo mas justo y equitativo.

De insistirse en mantener este absurdo e injusto sistema actual del Impuesto a la Renta aplicable a personas naturales, la informalidad seguirá aumentando en el país, así como la elusión y evasión fiscal, puesto que el sistema tributario actual viola derechos fundamentales de las personas, ya que ningún contribuyente va a dejar de educar a sus hijos, de curarse, de pagar una vivienda, para pagar el impuesto a la renta, puesto que ello sería confiscatorio. Entiéndalo, si la recaudación ha disminuido en el país, no es porque las personas naturales paguen menos, sino simplemente a que el país está económicamente paralizado desde hace al menos siete años, ante gobiernos incapaces y corruptos que no han sabido motivar ni asegurar la inversión privada, especialmente en la minería, principal fuente de divisas para el país. De allí que mejor piense en como reactivar la economía peruana casi paralizada, aplique medidas de verdadera austeridad en el Estado, detenga los absurdos pagos inflados hacia megaproyectos como Talara -que verdaderamente afectan a los ingresos del Estado- o no recurra al facilismo de afectar con mas impuestos a los mismos pocos contribuyentes personas naturales que ya bastante aportan, o en aumentar impuestos al consumo, especialmente a los combustibles, que afectan a los mas pobres del país. Un poco más de imaginación, creatividad y de coraje para hacer lo que hay que hacer, esto es, una verdadera reforma tributaria a fondo que dé como resultado un sistema tributario más justo y equitativo para las personas naturales y sus familias.

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