Kashmir, un vacío en el Sur de Asia; por Daniel Ku Hop

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“El artículo 370 no daba nada excepto separatismo, corrupción y terrorismo”. Con estas palabras Narendra Modi, Primer Ministro de la India, justificaba el jueves pasado una de las movidas políticas más controversiales en el escenario político del sur de Asia: la eliminación del Artículo 370 de su constitución y, por consecuencia, de la independencia y autonomía de Kashmir, una de las regiones más disputadas en la historia de las relaciones entre India y Pakistán. Desde que el Ministro de Hacienda de la India anunciara la eliminación del Artículo hace casi ya dos semanas, el gobierno central hindú ha cortado todas las comunicaciones de Kashmir con el exterior e impuesto una ley marcial que prohíbe el libre tránsito y el derecho a reunión en toda la región. Al cierre de esta columna, Kashmir aún continúa sufriendo ese forzoso aislamiento.

Para entender la importancia de esta declaración y las acciones ejecutadas por el gobierno de Modi, es necesario remontarnos a Agosto de 1947. Con la independencia de la India y Pakistán del gobierno británico, y debido a las grandes disputas religiosas entre ambas facciones, también nació Kashmir, una región independiente físicamente localizada en medio de los dos países. De población mayoritariamente musulmana pero con un gobierno radicalmente hindú, Kashmir, desde su nacimiento, ya anunciaba un conflicto imposible de evitar. Tal conflicto, demoró solo dos meses en llegar luego de que Pakistán invadiera de manera sorpresiva a este nuevo Estado. Como resultado de la invasión, el gobernador de Kashmir se vio forzado a pedir ayuda al país vecino de la India. El gobierno Hindú, tomando ventaja de la situación, ofreció su ayuda a Kashmir con una única condición: una vez expulsados los pakistaníes, la región pasaría a formar parte de la India. Dadas las circunstancias, el gobierno de Kashmir aceptó el trato pero puso sus propias condiciones, dentro de las cuales estaba el poder de mantener su autonomía en todos los aspectos menos los asuntos militares y de relaciones internacionales. Todas estas condiciones, fueron anexadas a la Constitución de la India en el Artículo 370.

Habiendo establecido ya de qué manera la historia de Kashmir moldeó el contexto actual que ha desencadenado este nuevo conflicto, existe una importante pregunta por responder. Si Kashmir ya formaba parte de la India mediante el Artículo 370, ¿por qué eliminarlo? La lógica detrás de este accionar responde a dos aspectos, el sociocultural y el político-religioso. Con respecto al primero, es cierto que Kashmir actualmente tiene una relación de dependencia cercana (sino de pertenencia) con la India, sin embargo, los Kashemiríes aún se sienten como un pueblo oriundo de una región independiente a la India gracias a la autonomía que el Artículo 370 les otorga. Tienen sus propias creencias, costumbres y hasta su propia bandera. De hecho, son la única región de la India que tiene una mayoría religiosa musulmana con respecto a la mayoría hinduísta del resto de la India. Estas diferencias sustanciales dificultan el gobierno de Nueva Dehli sobre Kashmir. Desde el aspecto político- religioso, la eliminación del artículo 370 responde a que fue una de las principales promesas de camapaña de quien actualmente es el Primer Ministro de la India, Narendra Modi, un reconocido líder hinduísta caracterízado por ser considerado un radical.

Considerando la manera como se ha esbozado la situación actual y teniendo en consideración el historial de acciones de las potencias regionales en este tipo de conflictos todo apunta a que la siguiente jugada política de Modi estará enfocada a la “hinduización” de Kashmir. Una vez que esté eliminado por completo el Artículo 370, y habiendo ya “controlado” a la población Kashemira mediante el corte de las comunicaciones y la imposición de la ley marcial, lo que dicta la historia es que una importante población hinduísta empezará a mudarse a Kashmir para modificar la configuración cultural de la región. De esta manera, Nueva Dehli buscará evitar que Pakistán utilice a la población Kashemira musulmana como justificación ante una nueva potencial invasión.

Sea que Kashmir tenga una preferencia por la India (por razones políticas) o por Pakistán (por razones religiosas), es inadmisible que en pleno 2019 aún pueblos enteros tengan que sufrir por pugnas políticas, culturales, religiosas y militares entre países vecinos. La Comunidad Internacional, enfocada siempre en otros conflictos más mediáticos, ha dejado de lado al pueblo Kashemir y ha sido demasiado permisivo tanto con la India como con Pakistán desde hace ya más de medio siglo. La doctrina de la “Responsabilidad de Proteger” (R2P) tan promocionada por las Naciones Unidas tiene un nuevo reto que ya debe dejar de evadir.

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