Kontra la Korrupción, por Carlos Rosas

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Recién regreso de la marcha contra la corrupción en el Poder Judicial y el Congreso, y tengo algunos sentimientos encontrados: me alegra muchísimo que hayamos salido a movilizarnos, pero me apena que la convocatoria solo lograra reunir a más o menos mil personas.

Es verdad que esta es una primera llamada como en el teatro y eso me da esperanza a que nuestra indignación se traslade a movilizar el próximo jueves a más personas como cuando salimos a protestar en contra de la candidatura de la señora Fujimori. Negociar la pena de un acusado de violación sexual de una menor de edad no es ni más ni menos que el miedo al retorno del fujimorismo al poder.

Es lo mismo: burlarse de los derechos humanos y pisotearlos. El reciente audio en el que se escucha a César Hinostroza, juez supremo, conversar con alguien para aparentemente rebajarle la pena a un violador, da asco y repulsión. Hoy, no debería estar en cuestión su destitución, pero de parte del Congreso, quienes sí tienen autoridad para ello, no escuchamos ni una palabra.

La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos como lo hizo en la década de los noventa luchando contra la dictadura, el 2011 y el 2016, hablando claro sobre lo que significaría el retorno del fujimontesinismo, hoy vuelve a cumplir un rol fundamental junto a la organizaciones civiles al exigir un recambio del Consejo Nacional de la Magistratura.

La organización desde la sociedad civil nunca debe estar exenta de quienes nos representan en cargos públicos, por ello, ver a organizaciones políticas como el Nuevo Perú y Juntos Por el Perú en las calles nos da la ilusión de que sí hay voluntad para hacer una política con la gente.

Lo mismo de parte del candidato Manuel Velarde, quien sin partido, se hizo presente. La solución y enorme responsabilidad, finalmente, recae en nosotros los electores, quienes elegimos a nuestros gobernantes. Del dicho al hecho, no hay mucho trecho.

Por último, la citaciones a la Comisión de Fiscalización del Congreso a los periodistas Gustavo Gorriti y Rosana Cueva es un despropósito indefendible. Hasta la misma Martha Meier, periodista abiertamente de derecha y simpatizante del fujimorismo, cita en un tuit: “Tampoco, tampoco”, en relación a lo absurdo de pretender convocar a los directores tanto de IDL-Reporteros como de Panorama.

Es que hay un límite, y el además exigirles en revelar sus fuentes a los medios mencionados ya es el colmo, es ir contra uno de los principios de esta profesión. Congresistas como el señor Miyashiro caricaturizan ridículamente el hecho de que al congresista Mamani no lo tratan de la misma forma que a Gorriti por un tema racial: debido a que uno es “cholo” y el otro, “blanco”. Absolutamente falso. Mamani si chuponeó y Gorriti no.

Demos un paso más allá de las redes sociales y tomemos las calles. Allí no está la solución, pero es una gota de agua en un vaso que está por rebalsar. Se viene fiestas patrias y la nueva mesa directiva parlamentaria probablemente la siga controlando Fuerza Popular, del mismo modo, el gabinete de ministros, según dicen. ¿También decidirán sobre nosotros?

“Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas”-