La Antartida y la relevancia de su marco normativo, por Jonatan Mendoza Alarcón

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¿Es posible imaginar un continente sin la presencia del hombre?, un inmenso territorio cubierto por una capa de hielo inacabable, dominado por un clima agresivo con temperatura promedio de -17°C. La Antártida, es la continuación de la cordillera de los Andes, hogar de una variada fauna compuesta por aves marinas, como Albatros y Pingüinos, también es hábitat de mamíferos acuáticos como las focas elefante, ballenas jorobadas y ballenas azules, el centro de gravedad de la cadena trófica de este grandioso ecosistema es la especie Euphasia Superba, conocida como “Krill”, es un pequeño crustáceo que mide entre 3 y 5 cm. y que existe en abundancia en las aguas antárticas.

La Antártida llamada también Antártica, le debe su nombre a los antiguos geógrafos griegos, quienes 500 A.C. utilizando su poder de deducción, afirmaron que la tierra era una esfera que giraba sobre su eje, el cual pasaba por los polos norte y sur, desde el polo norte, ellos podían observar la constelación de la “Osa menor” que contiene la estrella polar, por lo que la bautizaron con el nombre de arktikos, en español Ártico y que se relaciona con la expresión “de la osa”, mientras que al polo sur se le considero la expresión opuesta antarktikos, que significa, “sin osos”.

El Perú consciente de ser un país que basa sus principales ingresos económicos en la minería y la pesca, debe acreditar interés científico y territorial en la Antártida, para cuando llegue el momento de explotar los recursos que ofrece este territorio, claro está, con el debido respeto por el ecosistema marino; bajo los parámetros de sostenibilidad y normas internacionales en el marco del Tratado Antártico.

El Tratado Antártico es uno de los más exitosos e importantes acuerdos diplomáticos de la historia, entro en vigencia en 1961, a la fecha 53 estados son parte del acuerdo; el Perú desde 1981 es uno de los 29 miembros consultivos, para tener esa condición debe demostrar interés mediante acciones, como la instalación de una estación antártica o el envío de expediciones científicas.

El Tratado reconoce como propósito común de toda la humanidad, que la Antártida sea utilizada para fines pacíficos y científicos y que no llegue a ser objeto de discordia internacional; en la actualidad el tráfico de buques, tanto para turismo como investigación científica se ha incrementado, por ello, a partir de enero de 2017, entró en vigor el Código Polar, cuyo objetivo es normar la seguridad de las operaciones de los buques que navegan en las aguas árticas y antárticas y la protección del medio ambiente polar.

La Marina de Guerra del Perú determinó la necesidad de optimizar su labor en este campo, por lo que, ejecutó el proyecto de Inversión Pública denominado “Mejoramiento de la investigación oceanográfica de la Marina de Guerra del Perú en el dominio marítimo y la Antártida”, el resultado fue la construcción de un buque con Capacidad Polar, denominado B.A.P. “CARRASCO”.

El Perú en su condición de país marítimo, andino, amazónico, bioceánico y con presencia en la Antártida, cuenta con experiencia en el ámbito antártico, certificada por muchas travesías en los confines de la tierra, no obstante la Marina de Guerra del Perú mediante la Dirección General de Capitanías y Guardacostas – Autoridad Marítima Nacional y de conformidad con la normativa internacional, debe velar por que sus unidades cumplan las disposiciones en aguas polares, manteniendo estricta observancia de las certificaciones, tanto de seguridad, como de protección del medio ambiente polar.

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