[OPINIÓN] La Bo-Feria del Libro-da del Año

248

Quisiera que esta semana se hable en todos los programas de televisión de la “Feria del Libro del Año”. Quisiera que se armen larguísimos reportajes en los que se nos cuente qué ejemplares se presentaron o presentarán, cuáles serán los conversatorios, qué autores extranjeros nos visitan este mes, qué autores nacionales estarán presentes, dónde y cuándo nos podrán firmar sus libros. Incluso no me molestaría que los panelistas discutan sobre sus atuendos… Al fin y al cabo siempre me ha interesado más el look irreverente de Renato Cisneros que el de alguno de esos musculosos a los que el sábado pasado la camisa de canje les pedía chepi a sus pectorales. Me encantaría que se le dedicara horas y horas de programación al recorrido por cada uno de los stands, que se nos informe también sobre aquellos espacios tan simpáticos que se preparan año a año para los más pequeños de la casa, que se nos trasmita en vivo y directo la presentación de algún cuentacuentos como para romper, de pronto, con esta tradición de tv simplista y darle contenido de verdad a los niños televidentes. Sería realmente feliz si al igual que la cobertura de los juegos de Toronto, se interrupiese la programación cada cierto tiempo para que algún periodista -menos bobalicon que el de Latina ¡por favor!- nos diga extasiado que ya podremos tener la útima novela del escritor X a precio de feria y que si vamos por la noche lograremos una foto memorable con él. Me llenaría de emoción si tan solo por una semana, en lugar de panelistas imbéciles y sin profesión, pudiesemos escuchar críticos literarios a la hora del almuerzo conversando animadamente sobre los novedades de este evento internacional.

Yo sé que no estará presente ni la Miss Panamá ni la Miss Tombuctú, pero les cuento que hay un stand de la Embajada de Panamá con estanterías llenas de literatura de ese país y de muchísimos más. También soy consciente de que no podremos ver lujosos vestidos de alta moda francesa (esperen eso tampoco hubo la semana pasada), pero lo cierto es que el país invitado de la FIL 2015 es ¡Francia! Y nos acercaremos más a su cultura, arte y literatura, que es igual de importante que la moda ¿verdad? Quizás, no te he terminado de convencer, porque no habrá bocaditos, trufas ni un buffet elegante, pero te aseguro que habrá alguna cafetería para alimentar el cuerpo, porque para alimentar el alma y ese cerebrito en pleno desarrollo están los millones de libros que tan solo una vez al año se juntan en un mismo parque haciendo de ese espacio un perfecto prototipo de paraíso borgesiano al que podemos ingresar como sapos, pubertos enamorados hartos de que nuestras citas sean solamente al cine, lectores de a pie que se leen libros enteros sin necesidad de comprarlos, compradores compulsivos, fanáticos de esos ídolos con sustancia llamados escritores, amantes de la literatura o Guerreros de la cultura nacional que como abanderados de ella no podemos perdernos lo que es el verdadero evento del año, la boda de nosotros mismos con la literatura, nuestra anual renovación de votos, la 20° Feria Internacional de Libro de Lima.

“Leer está en tus manos”, pero no solo de ti depende el leer o no. De ti depende absolutamente todo. De ti depende que organizes tu agenda, que dediques ciertas horas al ocio y al entretenimiento (las ocho y media de la noche, para ver tu teleserie nacional favorita, por ejemplo), y ciertos momentos para el enriquecimiento intelectual, para leerte un par de cuentos, para ojear un libro de Historia, para devorarte ese bestseller que te trae loco desde hace unas semanas, para desfiarte a ti mismo con una compleja obra de Faulkner. Hay tiempo para todo, no dediques tu todo tiempo en hacer una sola cosa. Mi deseo de que se televise la FIL al igual que otros eventos y temas que nos ahogaron la pasada semana es una simple utopía, un deseo que aunque imperioso no es más que solo un deseo. Porque si esto dependiese de los broadcasters televisivos algo intentaría hacer, alguna propuesta intentaría llevarles, pero sé que es inutil, porque ellos nada pueden hacer si eres tú quien le cambias de canal a la cultura, porque en un caso hipotético por más que Peluchín, Maju Mantilla o Galdós quisieran hablar de la FIL, tu indiferencia no los dejaría. Por eso seguiremos viendo cosas tan banales, tan sin fondo, tan de tu gusto. La única manera de acabar con esta tiranía de las mayorías, es que tú seas el primero en cambiar. Así como “leer está en tus manos”, todo lo demás también.