La cintura de Boateng

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“21 jugadores entregaron un partido de fútbol sensacional que ganó el Barcelona por 3-0. Messi hizo otra cosa. El jugó otro deporte. Sin adjetivos”. – Roman Lucht

“El Bayern se sentó a jugar ajedrez y al final el Barza se levantó de la silla y le dio tres guantazos. Eso es el #LuisEnriquismo”. – Juanito Blaugrana

Imagino a Guardiola como el alumno va a dar examen rezando porque el profesor decida no incluir la parte que nunca entendió. Llega y se sienta a resolver hasta que llegando al final, se da cuenta que no solo el profesor decidió sí incluir la parte que no sabía, sino que además es la pregunta que mayor puntaje tiene. Resultado: Jalado.

¡Ay Pep! ¿Qué hacemos para frenar a Messi?

Trato de escribir un análisis del partido, pero sigo entusiasmado por la exhibición que protagonizaron hoy el Barcelona y el Bayern. El Barza era tan obvio que no había dudas sobre el once que presentaría en el Camp Nou, ni sobre los movimientos de Messi, Neymar y Suarez, o sobre los apoyos de Alva y Rakitic. El Barcelona se presentaba con los brazos abiertos, mientras que el Bayern era puro misterio e imaginaciones: ¿Qué estaría tramando Pep para parar a un equipo que venía francamente embalado?

La respuesta, antes de los primeros 20 minutos. Se acabó la defensa de tres y los experimentos “guardiolescos”; Thiago a la derecha, Lahm sobre Iniesta y Schweinsteiger sobre Busquets. Benatia a Neymar y Bernat a Alves para con eso calmar las aguas. El Bayern empezó a moverse bien y a circular la pelota, pasó a jugar en campo del Barcelona y aunque no inquietaba el arco de Ter Stegen, lograba mantener el partido igualado y evitarse mayores sobresaltos. Si bien es cierto que una escapada de Suárez y la brillante intervención de Neuer sobre Alves ayudaron a mantener el marcador en cero, durante lo que quedó del primer tiempo, el partido se tornó más táctico, cada jugador conocía exactamente cuál era su propósito en el campo y en ese contexto surgieron dos figuras puntuales: Daniel Alves y Javier Mascherano.

Empezando el segundo tiempo, los alemanes salieron con decisión. Xabi tomó las riendas del partido, Lahm adelantó líneas, los laterales pasaron al campo del Barcelona y Müller trató de moverse por la frontal del área para generar espacios. Sin embargo, el Bayern sin Robbery pierde una gran cualidad: No muerde, no encajona a su rival y lo que es peor, no hace goles; y el Barcelona se dio cuenta.

Entonces, apareció. Su partido ya era bueno pero Él quiso hacerlo excelente. Su carrera ya es excelente pero Él quiere que sea legendaria. Ante el mejor arquero del mundo, Messi se las arregló para hacer dos goles en cuatro minutos y mandar a Guardiola y a su ajedrez al banquillo. En el campo, hablamos los jugadores le dijo. Y en Cataluña, manda Messi.

Con diez minutos por jugar, el Bayern siguió el único libreto que conoce a la perfección: ir hacia adelante. ¿Imprudente? Quién sabe. Si hubieran encontrado el 2 – 1 estaríamos hablando del espíritu de lucha y la creencia ciega en un sistema que tantos resultados positivos les ha dado. Sin embargo, una asistencia magnífica de… (sí, de Él) dejó a Neymar cara a cara con Neuer y al Barcelona a un paso de Berlín.

Para ese momento, el Bayern ya jugaba con 10. Boateng, seguía buscando su cintura.