La Costa Verde y Tía María, por Eduardo Herrera

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A simple mirada lo sucedido en la Costa Verde con los ciclistas y el conflicto socio-ambiental en Tía María no tendrían nada que ver; pero yo pienso lo contrario.

No voy a tomar posición sobre si el proyecto Tía María debería “ir” o “no ir” porque no tengo los elementos de juicio completos como para emitir una opinión sensata y responsable, sin embargo sí tengo en claro que el asunto va más allá de la situación beligerante.

Lo que deberíamos preguntarnos en Tía María – y general en todos los casos de conflictividad minera – es si queremos minería en esa zona o no. Es decir, centrarnos en lo que se llama ordenamiento territorial. Con esa base me pregunto ¿queremos ser un país minero? si la respuesta es no entonces el tema está cerrado, pero si la respuesta  es positiva pasaríamos a la siguiente pregunta : ¿queremos minería en esa zona de Arequipa ? Ahí viene el reto del ordenamiento, ver qué zonas preparamos (y aceptamos) para la actividad y cuáles no. Desde luego, en las zonas de actividad minera, son distintos los requerimientos que en las que están libres de dicha actividad.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver esto con la Costa Verde? Mucho. El drama de los ciclistas (y en general, de todo vehículo menor) no solamente es el irrespeto del conductor por todo lo que no sea de su tamaño, el problema es de ordenamiento, nuevamente.

¿Queremos ciclistas en la Costa Verde ? Si la respuesta es no, entonces no deben estar ahí (y no correr riesgos); si la respuesta es afirmativa, entonces la autoridad debe (como imperativo) construir ciclovías.

Lo que menos necesita nuestro país es más conflicto y discusión pues las grandes naciones del mundo no solamente se han construido con esfuerzo en un objetivo en común sino, más que en todo y para ser completamente coherentes, en absoluta unidad.

Pregunta final – y con esta acabo – : ¿es tan difícil entenderse?