La crisis de los partidos políticos, por José Andrés Tello

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Para el profesor Scott Mainwaring uno de los exponentes de la denominada Teoría Institucionalista de los Sistemas Políticos existen cuatro condiciones necesarias para la existencia de un Sistema de Partidos Políticos que observe un adecuado nivel de institucionalidad. Tales condiciones son las siguientes:

En primer lugar, que haya una mayor estabilidad o mejor dicho durabilidad de los partidos políticos a lo largo del tiempo. En segundo lugar, que los partidos políticos tengan raíces más fuertes en la sociedad, es decir, que sean más representativos. Por otra parte, en tercer lugar, que los partidos políticos se encuentren muy legitimados ante los demás actores sociales que interactúan en el medio. Finalmente, en cuarto lugar, que los partidos no estén subordinados frente a los intereses de unos pocos, es decir, que sean amplios, plurales y democráticos internamente.

Entonces, calificando el Sistema de Partidos Políticos Peruano en mérito al cumplimiento o no de tales condiciones, podemos realizar algunas reflexiones:

Partamos porque en el Perú tenemos partidos con un nivel de durabilidad bastante importante en el tiempo. Es el caso, por ejemplo, del Partido Aprista Peruano, el Partido Popular Cristiano y Acción Popular. Cabe agregar, que los beneficios que genera el cumplimiento de tal condición se traducen en la sensación de estabilidad que la misma proyecta cuando tenemos actores políticos presentes en el imaginario político social por el lapso de varias décadas. En ese sentido, no obstante la pérdida de representación política que tales organizaciones políticas han tenido sobre todo en los últimos veinte años, podemos decir, que nuestro sistema cumple con esta primera condición de estabilidad o durabilidad en el tiempo.

Ahora, yendo al enraizamiento social o el nivel de representación de los partidos políticos en nuestra sociedad, tenemos que los denominados partidos políticos tradicionales antes mencionados están en un franco proceso de retroceso en niveles de representatividad frente a partidos nacionales más jóvenes como Alianza por el Progreso, Fuerza Popular o los denominados movimientos políticos o regionales, que actualmente tienen un importante nivel de representación en instancias regionales o locales. En concreto, estamos ante partidos políticos jóvenes y movimientos regionales que han sabido representar mejor los intereses sociales principalmente en el interior del país. En ese sentido, la pérdida de espacio de los partidos políticos tradicionales demanda una reingeniería de su propuesta política frente a una sociedad cada vez más fragmentada en cuanto a sus intereses por representar. Sin duda, es una tremenda tarea, pero corresponde que los partidos tradicionales afronten este reto sino quieren desaparecer. En ese punto, consideramos que el Sistema de Partidos Políticos Peruano si califica en el cumplimiento de la condición de enraizamiento social de sus actores.

Con relación al nivel de legitimidad, pues este va en función al nivel de representación y como ya hemos visto, actualmente los partidos políticos tradicionales adolecen de menores niveles de legitimidad frente a los partidos políticos más jóvenes o los movimientos regionales, quienes a nivel social son considerados mejores interlocutores de los intereses colectivos por las sociedades intermedias o los grupos de presión existentes. En general, esta condición también la cumple nuestro sistema.

Finalmente, tenemos el tema de la democratización de los partidos políticos. En este punto consideramos que nuestros partidos y movimientos políticos practican una democracia interna procedimental o en sentido estricto muy distante de una democracia en sentido amplio que garantice una autentica expresión de los derechos de los afiliados garantizada por una serie de instituciones internas partidarias y reglas de juego bien definidas y permanentes que hagan de la vida partidaria una democracia vivencial que supere el mero acto electoral de elegir periódicamente autoridades partidarias o candidatos a cargos de elección popular.

En este punto, el Sistema de Partidos Político Peruano no cumple esta condición por ser víctima permanente del caudillismo y el anquilosamiento de elites políticas que se resisten a cualquier proceso de renovación o cambio en el stablisment existente.

A modo de reflexión considero, que el proceso de reforma electoral que vamos a enfrentar debe ir de la mano de un proceso de reforma política que permita una democratización de los partidos y movimientos políticos. Sólo con el cumplimiento real de esta última condición lograremos que este esquema de cuatro condiciones interdependientes entre sí, sentencie que nuestro sistema de partidos políticos tiene un adecuado nivel de institucionalidad.

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