[EDITORIAL] La economía en el 2015

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Tras un 2014 decepcionante (el Banco Central de Reserva estima que el crecimiento fue de 2.4%), en este diario creemos que la desaceleración de la economía peruana ha llegado posiblemente para quedarse por un par de años más. Y en este pensamiento al parecer, no estamos solos: el FMI recientemente redujo su expectativa de expansión para nuestra economía a 4.0% en 2015.

No obstante, es importante recordar que el FMI ha reducido sus expectativas para toda Latinoamérica. El menor crecimiento que estamos experimentando se vive en toda la región, y en este contexto el Perú sería el líder por delante de pares como Colombia (3.8%), México (3.2%) y Chile (2.8%). El contexto internacional  es ahora menos favorable que antes, con precios de metales (nuestro principal producto de exportación) más bajos.

El Perú no estaba preparado para este nuevo entorno, y esto es responsabilidad no sólo del presidente Ollanta Humala, sino también de las administraciones que lo precedieron.

Entre el 28 de julio de 2006  y el mismo día de 2011, periodo bajo el mandato del expresidente Alan García, los precios del oro y el cobre crecieron 155% y 27%, respectivamente. Por su parte, durante el periodo anterior, bajo el expresidente Alejandro Toledo, estos mismos precios también crecieron de manera vertiginosa, en 137% y 423%, respectivamente. Parte de esta bonanza fue correctamente aprovechada: en los últimos quince años la deuda pública ha caído de 47.1% del PBI a poco menos del 19% y el país ha conseguido grado de inversión, lo cual se traduce en más y mejor acceso a tasas de interés bajas en los mercados internacionales.

No obstante, el progreso ha sido más esquivo en otros ámbitos. Nuestra educación, pese a los esfuerzos positivos de los últimos años, todavía se mantiene rezagada con respecto al resto del mundo; nuestra infraestructura pública en la mayoría de lugares insuficiente y, ahí donde sí existe, deficiente; nuestra competitividad es baja. Esto sin mencionar los distintos proyectos mineros que en este gobierno y el anterior no llegaron a concretarse o se ejecutaron tarde ante el inefectivo manejo de los conflictos sociales.

Lo que debe hacer el presidente ante el reto que la economía le plantea, y en ello debe recibir el absoluto respaldo de la oposición, es redoblar esfuerzos en materia educativa e impulsar los proyectos de infraestructura. El MEF ya ha hecho su parte y ha presentado una serie de medidas bastante audaces en noviembre pasado, las cuales aplaudimos. El Banco Central de Reserva debe colaborar y con la misma audacia recortar su tasa de referencia, cosa que ha hecho sólo de manera tímida hasta el momento.

Lo que no debe hacerse, de parte del gobierno, es generar altas expectativas para este año (que no será tan bueno) o, en el caso de la oposición, prometer grandes tasas de crecimiento a partir de 2016 para granjearse unos votos cuando éstas en realidad son inalcanzables por ahora. Ambas cosas sólo lograrán empujar el electorado a las opciones más radicales y nocivas que hace cuarenta años nos sumieron en el atraso y que por un pelo esquivamos en 2011 luego de que se archivara la Gran Transformación. Aunque estemos en febrero, el 2015 ya es prácticamente una historia casi cantada. No arruinemos el 2016.