La estrella que ningún niño quiso ser

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Allá por el 2000,  la NBA era un show impresionante, lleno de luces y estrellas. Lleno de ilusiones y sueños de chicos, que como yo, querían ser como Kobe Bryant y anotar una canasta en el último segundo, hacer la clavada de Vince Carter entre las piernas o clavarla contra el tablero como Tracy McGrady. Pero en un cielo lleno de tantas estrellas brillantes, se veía a lo lejos una más pequeña y opaca que las demás. Una estrella sin brillo, algo diferente pero especial. Muy especial.

Nunca escuché a nadie decir “Yo quiero ser como Tim Duncan”. Y pues claro, es lógico, ¿qué niño querría ser como Tim Duncan? Él no podía saltar desde el tiro libre, no era más rápido que los demás, no podía quebrarle los tobillos a nadie con un crossover ni tampoco romper un tablero como Shaquille O’Neal. Era normal. ¿Quién querría ser como Tim Duncan? Simplemente Tim era un jugador aburrido y sin brillo, como las camisetas blanco y negras de sus San Antonio Spurs o el juego simple y sin lujos que proponía Gregg Popovich, todo lo contrario a lo que la NBA promovía.

Hoy, casi 15 años después de ese 2000 lleno de estrellas brillantes, una de las pocas que sigue su curso en el cielo de la NBA es esa pequeña a quien nadie quería ver. Una estrella que sucedió al “almirante” David Robinson para crear una dinastía. Una estrella que acabó con la dinastía Laker de Kobe y Shaq. Una estrella que enfrentó al “rey” LeBron y evitó lo que parecía su inminente proclamación. Una estrella que volvió enfrentar al “rey” y lo hizo volver a casa. Una estrella que cada año demuestra que aún hay algo más por hacer. Una estrella que piensa en equipo. Una estrella que ya acumula 5 campeonatos de NBA, 2 MVP de temporada regular y 3 MVP de las finales. Una estrella que a sus 38 años de edad promedia 14.0 puntos, 9.9 rebotes, 2.1 tapones por partido. Una estrella a la que algunos llaman Timmy D o Big Fundamental y ante la cual, las más grandes y brillantes estrellas se rinden hasta hoy.

“Tim Duncan es el jugador más dominante de los últimos 15 años”-LeBron James

 “Tim Duncan es el mejor Power Forward de la historia de la NBA.”– Charles Barkley

Hoy, 15 años después, quizá aún ningún niño quiera ser como Tim Duncan, pero todos, los que lo odiaron y los que lo amaron, los seguidores y detractores, tendremos el orgullo de decir toda la vida: “Yo vi jugar a Tim Duncan”. Y es que querámoslo o no, ha sido y es uno de los mejores jugadores de básquet que ha pisado alguna vez una cancha NBA, un hombre que se metió a un juego donde el show era lo principal y demostró claramente que un par de piruetas no eran el verdadero show, que potenció sus virtudes para reducir sus limitaciones y le demostró al mundo que ese juego tan simple y aburrido brillará siempre en la eternidad de un cielo exclusivo para algunos cuantos.

No hay premio más grande que ser recordado. Tim Duncan lo ganó ese también.