La extraña renuncia de Ramón Mujica a la Biblioteca Nacional del Perú

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El pasado 7 de octubre, el director de la Biblioteca Nacional del Perú (BNP), Ramón Mujica Pinilla, formalizó su renuncia irrevocable ante el Presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski. Un aparente conflicto con el Ministerio de Cultura, según dio a entender en un comunicado, lo llevó a abdicar de su cargo, el cual ostentaba desde el 2010.

Un informante, cuyo nombre pidió mantener en reserva, allegado al manejo y administración de la BNP, nos buscó para desmentir tal conflicto y dar fe de una serie de negligencias, incapacidades y políticas mal empleadas que se esconden detrás de su renuncia, las cuales daremos a conocer a continuación.

La mala gestión de la SNB

En el 2013, el entonces Presidente Ollanta Humala, promulgó la Ley N° 30034 que crea el Sistema Nacional de Bibliotecas (SNB), órgano de gestión pública que se responsabiliza del establecimiento de estándares de calidad, eficacia y eficiencia durante la prestación de servicios en todo el país. Esta entidad, erigida por el entonces director Mujica, está actualmente a cargo del licenciado Pablo Helí Ocaña.

La ley dispuso que las Bibliotecas sean configuradas por el SNB en centros de animación cultural a fin de incentivar el consumo de libros. Sin embargo, lejos de hacer realidad los objetivos en torno a la difusión del hábito lector, esta alta dirección de la BNP ha hecho todo tipo de actividades culturales que poco o nada tienen que ver con los libros.

Desde shows de danza hasta romerías en honor a la virgen del Carmen; desde un taller de trenzas andinas hasta uno de tejido a palillos; desde cinefórums hasta lectura de hoja de coca; todo se impulsa en la Biblioteca, excepto aquello que, según dice la Ley, en el inciso E del artículo 5, promueva, apoye y coordine acciones de fomento del hábito de la lectura.

Estas son algunos afiches publicitarios de eventos que se han llevado a cabo en su sede principal:

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Romería a la “Mamacha Carmen”; Taller de trenzas andinas “Trénzate Perú” y Taller de Lectura de Hoja de Coca “Reactivación de saberes”.

De esta manera, nos asegura nuestra fuente, cada vez los espacios dedicados a la lectura están siendo utilizados para eventos de esta índole. Hasta se han modificado los ambientes de la Gran Biblioteca Pública de Lima para crear un Centro Cultural. Pero esto no es todo.

¿El velasquismo está presente en las salas de la Biblioteca Pública de Lima?

Entre las tantas actividades culturales que en este año se han desarrollado, hay una que particularmente llama la atención. Tiene que ver con un coloquio titulado “Nuevas miradas sobre el régimen de Velasco Alvarado”. Se trata del único evento de carácter político-ideológico que se ha llevado a cabo en una Biblioteca Pública.

Este coloquio buscó contribuir aspectos reflexivos de lo que fue la dictadura velasquista. En el panfleto publicitario decía textualmente: “No solo se hace urgente revisar las premisas y aportes de lo producido hasta hoy, sino también intentar aproximaciones novedosas en torno a temas generalmente ignorados por los estudiosos”.

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Para sorpresa de este portal, el director del Sistema Nacional de Bibliotecas, el señor Pablo Helí Ocaña, conserva cordiales simpatías con la obra del dictador Velasco Alvarado.

El pasado 3 de octubre, Ocaña hizo una peculiar defensa del gobierno del dictador a través de la red social Facebook, en la cual escribió: “Sé que para muchos no es importante, pero he visto a cientos de campesinos que recuperaron su alegría y gozaron de su libertad, gracias al gobierno de un militar que antepuso el interés común sobre su aspiración personal.”

Pero Helí Ocaña, número dos al mando de la BNP, no sólo simpatiza con las ideas del Velascato. Hace cuatro años, el periodista Piero Llamo reveló en este reportaje las simpatías políticas del titular de la SNB: Una militancia activa en Patria Roja, miembro del SUTEP y director de la Derrama Magisterial. Nada menos.

Un funcionario de la BNP declaró constató de forma anónima a este portal que el señor Helí Ocaña tiene intereses políticos y que próximamente estaría removiendo a varios directores para colocar a simpatizantes de Patria Roja. Sumado a ello, describen al director del SNB como un sujeto autoritario que no admite ideas distintas a las suyas.

En su defensa, Pablo Helí Ocaña dijo que “yo soy una persona muy democrática, muy tolerante. La experiencia que me ha dado la Derrama Magisterial me ha ayudado a eso”.

No obstante, se ratificó en su defensa de lo que fue el Velascato: “Es muy discutible el régimen de Velasco Alvarado. Quieras o no, ha sido una etapa en la que se hizo una ruptura con una etapa difícil del país donde había este tema de las haciendas y terraterientes. La reforma de Velasco rompió con eso”.

¿Cuál debe ser el uso de una Biblioteca Pública?

Dicho esto, nos preguntamos, ¿Una biblioteca puede tener un uso político? ¿Quién autorizó la realización de este coloquio? ¿Quién está detrás de las actividades culturales en desmedro del fomento de la lectura?

El Director del SNB deslindó de toda la responsabilidad de estos eventos pues, según nos dijo, él no es el único director con facultad de organizarlos. No obstante, de acuerdo con la Ley N° 30034, su área es la responsable de promover actividades que incentiven la lectura.

“No puedo asumir la responsabilidad de la labor que pudieran haber hecho otras direcciones”, dijo Ocaña a Lucidez.pe.

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Helí Ocaña condecoró a Ramón Mujica cuando fungía de Director de la Derrama Magisterial. He aquí la amistad entre el exnúmero uno de la BNP y el segundo hombre con mayor poder en esta institución.

Sobre el particular, consultamos a Silvia Castrillón, connotada bibliotecóloga colombiana, acerca de cuáles son los usos que deben tener los ambientes de una Biblioteca Pública. “Si existe una ley que proclama a las bibliotecas como centros culturales sería preciso que actúen como centros culturales en donde el eje sea la cultura escrita. No está mal que realicen otras actividades, lo malo es que abandonen su función principal y que no tengan en cuenta que la lectura y las escritura puede atravesar todo lo demás.  En todo caso la biblioteca es un espacio cultural, el espacio de la cultura escrita”, dijo Castrillón.

Anahí Baylón, bibliotecóloga de más de 40 años de experiencia en bibliotecas del norte del país, nos comparte también su punto de vista. “No puedes transformar una biblioteca en un centro cultural especializado en exposiciones, espectáculos y qué se yo, qué más, a expensas de los ambientes de lectura, de los ambientes exclusivos para lectores”, criticó.

Una última opinión la da el director de la Biblioteca Nacional de Argentina, Alberto Manguel, quien asegura que una Biblioteca debe dejar de lado “matices” que busquen hacerla popular a como dé lugar. “No puede ser un monumento que se baste a sí mismo o una institución que adopte matices más atrayentes para ser más popular. Entonces, pienso que la Biblioteca Nacional tendrá que funcionar como una biblioteca“, exijo Manguel al Diario La Nación.

Abandono a las regiones

La Ley N° 30034 dispone también que la SNB, en coordinación con la dirección nacional de la BNP, sea el organismo que propicie la creación y sostenibilidad de las bibliotecas públicas pertenecientes a los gobiernos regionales, provinciales, locales y en zonas rurales.

Para Anahi Baylón, la SNB ha dejado de dar apoyo a las regiones y, en contraparte, se dedica a incentivar actividades culturales en Lima. “Los objetivos [de la SNB] pueden estar muy definidos pero si no dices tú cómo los vas a cumplir. ¿Cómo se va a financiar el sistema? ¿Acaso la BNP compra libros? Hasta lo que yo sé, la BNP no está invirtiendo en libros”.

En provincia, dice Baylón, la ausencia de la SNB ha generado que los Municipios localen disciernan sobre el futuro de las bibliotecas. Cuando hace falta un espacio para un proyecto o actividad, el primer lugar que se utiliza es el de una biblioteca.

La experta expresó su preocupación porque antes que cualquier actividad, la Biblioteca debería ser el principal recurso del ciudadano para desarrollarse individualmente. Por eso, no se equivocará Baylón cuando dice que “Una sociedad lectora es una sociedad crítica y selectiva. Este es el kit del asunto.  No promovemos que la gente lea para que la gente vea, simplemente”.

Lo que se ha hecho hasta ahora es comenzar a visitar las regiones pero no hay un desarrollo del SNB a estas alturas, criticó finalmente la especialista.

El pasado 5 de agosto un grupo de bibliotecólogos exigió al actual Ministro de Cultura, Jorge Nieto, intervenga en la situación actual del SNB. En una contundente misiva que lleva la firma de más de 40 expertos en el campo de la bibliotecología, se pidió al Ministro:

“Necesitamos un sistema que esté presente en todo el país, de manera permanente y ayudándonos a resolver los problemas que aquí manifestamos. Esto, a nuestro entender, implica que las decisioens a nivel nacional sean adoptadas por profesionales bibliotecólogos expertos, experimentados, motivados, comprometidos y con reconocimiento social”, dice el manifiesto.

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¿El ministro ha dicho algo?

El malo uso de los ambientes de las Bibliotecas Públicas; la realización de un evento político-ideológico; el abandono de la SNB a las regiones. Estos problemas, sumado a la falta de expertos bibliotecólogos en la Biblioteca Nacional del Perú como la no designación de un presupuesto destinado a todas las regiones, exigen un pronto pronunciamiento del ministro de cultura, Jorge Nieto.

Ya es hora de que el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski se asome a afrontar los problemas de una institución que pertenece a todos los peruanos y que puede ser el punto de partida para inculcar educación gratuita y de calidad en todo el país. Quizás, incluso, es hora de que la Biblioteca Nacional deje de estar subordinada al Ministerio de Cultura para pasar a manos del MINEDU.