La fe es lo más lindo de la vida, por Jonathan Sepúlveda

"Todos queremos salir de esta crisis sanitaria y económica. Quien desee lo contrario, no ha de ser humano, ya que en estos meses hemos perdido a muchos compatriotas: médicos, policías, obreros, amas de casa, estudiantes y niños".

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Hoy, 28 de julio, cumplimos doscientos años de independencia –seguro que muchos artículos han comenzado así–. No obstante, debemos reflexionar acerca de lo que ocurrirá en nuestro país con la aptitud que nos caracteriza.

Luego de un abrupto proceso electoral, llegó el “gran día”. El candidato reconocido por el Jurado Nacional de Elecciones para ostentar el título de Presidente de la República tomará el poder y dará su mensaje a la nación.

Se presentará ante la comunidad internacional como el Jefe de Estado y Jefe de Gobierno del Perú. Esto es inevitable. Sin embargo, podemos evitar que el mandatario de turno dicte medidas que afecten la salud pública, la economía y nuestros derechos plasmados en la Constitución Política de 1993.

Todos queremos salir de esta crisis sanitaria y económica. Quien desee lo contrario, no ha de ser humano, ya que en estos meses hemos perdido a muchos compatriotas: médicos, policías, obreros, amas de casa, estudiantes y niños.

Los que han partido primero merecen más que un minuto de silencio. Son dignos de nuestra voz en alto ante los actos de corrupción en el Ministerio de Salud u otros; frente a las irregularidades en el Estado o entidades públicas y cualquier vulneración de nuestros derechos.

En cuanto al futuro incierto que nos depara, tengo la esperanza de que alcanzaremos la inmunidad de rebaño y que saldremos de la pandemia; que nuestra economía no se verá más afectada de lo que ya está por las decisiones del gobierno; que se revelarán nuevas pruebas en las investigaciones contra políticos y funcionarios corruptos – sean del color que sean – y que, en doscientos años más, lograremos ver un Perú nuevo, creciente, libre económicamente.

La fe… la fe es lo más lindo de la vida. Aunque el panorama se pinte color panza de burro, confiamos en el Dios de Jacob para que los siguientes meses no sean tan grises, pues como dice un libro de sabiduría: “la fe sin obras es muerta”. De no bastar eso, actuaremos y defenderemos nuestro amado Perú con aquello que se ha llevado la COVID-19: vida.