La guerra del enredo

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Los enterados deben saber que entre Turquía, Irak y Siria (pronto Líbano) se están librando múltiples batalles que confluyen en un enemigo común o amenaza común: el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL/ISIL/ISIS). Este movimiento fundamentalista islámico sunní tuvo como origen las operaciones de Al-Qaeda en el territorio de Irak, muchos de sus líderes formaban parte de la agrupación terrorista de Osama Bin Laden o eran cercanos a esta y la fusión de otros grupos de igual talante y radicalismo que operaban en la zona. Y ahora, pende como una amenaza al fragmentado balance de poder en la zona. Lo que ha creado alianzas inverosímiles y varios entrampamientos diplomáticos.

El continuo avance de ISIL en el norte de Irak (territorio Kurdo), ha causado el necesario ingreso de las milicias kurdas a la batalla. Este grupo vive una relación de amor y odio con los Estados Unidos. Si bien son necesarios para combatir al grupo terrorista, el incremento de poder kurdo sólo lleva al desmembramiento del Estado de Irak. Se entiende así, porque los Kurdos una etnia que comparte su población entre Turquía, Siria e Irak y ha sido perseguida por todos sus anfitriones, lo cual ha exacerbado su voluntad independentista. En este contexto, son las mismas milicias que guerrearon contra Saddam Hussein en los 80 y 90, las que hoy luchan contra los fundamentalistas islámicos sunníes. Eso significa que cualquier apoyo hacia los kurdos hoy, puede ser utilizado para sellar la independencia frente a la absoluta incapacidad y desarticulación del gobierno en Bagdad. [1] Por el momento, la región Kurda ha desarrollado instituciones gubernamentales que funcionan y probablemente son lo más cercano a un gobierno efectivo en todo el territorio de Irak y a su vez han podido aprovechar la retirada del ejército oficial para retomar ciudades disputadas como Kirkurk

Por otro lado, estos mismos kurdos que luchan, no sólo por sobrevivir, sino también contra el enemigo jurado de todo el mundo occidental viven drásticas restricciones desde el lado Turco. Mientras que en la ciudad de Kobani en la frontera Siria-Turca, las fuerzas de ISIS avanzan en un conflicto que va de calle a calle, los kurdos que ingresan a luchar tienen prohibido el retorno a Turquía. Y esto se debe a que en Ankara consideran al PKK (Partido de los Trabajadores Kurdos) como una agrupación terrorista que busca la secesión del territorio kurdo. En la actualidad, son estos mismos militantes marxistas, los que han acudido en auxilio de sus paisanos al sur de la frontera. Sin embargo, para lograrlo han tenido que sortear todos los bloqueos de Erdogan, que hasta el momento ha mirado impasible como ISIL avance a costa de las fuerzas paramilitares del PKK (principalmente su grupo juvenil).

Entre tanto, en la guerra civil siria se ha generado un nuevo frente. Las tropas de Assad siguen luchando contra los rebeldes, pero también contra ISIL. Más aun, el vacío de poder, con zonas liberadas en manos de cada facción ha tenido repercusión sobre la legalidad de las acciones que puede tomar la comunidad internacional para enfrentar la crisis. ¿Cómo justificar el ingreso de tropas extranjeras en los territorios de la zona?

En ese contexto, los EEUU ya resolvió parte del problema en el caso de Irak. El 23 de septiembre del 2014 Samantha Power envió una comunicación al Secretario General de las Naciones Unidas mediante la cual informaba sobre los pedidos del Gobierno de Irak de apoyo para enfrentar a ISIL. Sin embargo, la carta también solicitaba que en virtud del artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas, ejercer la defensa colectiva del territorio de Irak y acabar con las tropas de ISIS en Siria (país del cual provenían los ataques). No obstante, ISIS no es un Estado (a pesar que se denominen como tal), son sólo un grupo armado organizado[2] y antes debe resolver cuál es la situación del Estado Sirio para poder usar la legítima defensa. Es ahí, donde EEUU argumenta la salvedad que el gobierno de Siria ha demostrado que no se encuentra en la capacidad para frenar a ISIL y tampoco ha manifestado su voluntad de hacerlo[3]. No obstante, existe información que señala que el gobierno de Siria (o lo que queda de él) ha señalado su voluntad de colaborar con cualquier operación de los EEUU con el objetivo de enfrentar a ISIS y ha recalcado que cualquier acto unilateral significaría agresión. Lamentablemente para los sirios, el gobierno de Obama no está dispuesto a considerar, ni reconocer cualquier comunicado emitido por un régimen criminal como el de Assad, para no otorgarle ninguna legitimidad moral, tanto más cuando busca que los rebeldes ganen la guerra civil.

Entonces, como vemos, los EEUU no quieren reconocer la voluntad de lo que queda del gobierno de Siria y; por lo tanto, ha señalado (absurdamente) que dicho gobierno no ha mostrado voluntad de contener al movimiento terrorista. En ese sentido, el camino hasta el momento no parece eximir a Washington de la probable violación del artículo 2.4 de la Carta de Naciones Unidas. En esa misma línea, se ha dicho que Assad buscaría generar precisamente el dilema moral para atraer algún aliado internacional a su lado, por el momento EEUU está dispuesto a violar el formalismo internacional para impedir esa entrega moral.

Por todo lo señalado anteriormente podemos decir que ISIS ha desatado una serie de acontecimientos que han evidenciado la fragmentación étnica de la zona, las alianzas y preferencias de los actores y los límites del derecho internacional frente a la moral. Y lo que se avecina es más de los mismo, esta semana Newsweek sacó un reportaje sobre una columna paramilitar chiita, financiada por Irán que tiene como objetivo hacerle la guerra a los sunníes de ISIS[4], Hezbolá por su parte también está preparando sus cuadros para impedir y expulsar al Estado Islámico, con ellos la colisión de tropas continua. Todo el lío y la desorganización militar sólo beneficia a los fundamentalistas que se mueven con un mando unificado y hasta con videos publicitarios en la internet que levantan adherentes entre la juventud posmoderna y confundida.