La hora de la ilusión, por Verushka Villavicencio

«Aprender a manejar la incertidumbre con dosis de ilusión por la vida resulta un camino innovador para la familia. Cada madre y padre puede preguntarse cómo anhela que su hija o hijo recuerde este tiempo de pandemia al cabo de 10 o 20 años».

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A más de un año del inicio de la pandemia en Perú, las familias peruanas están buscando nuevas formas de integrarse. Según cifras de UNICEF, 1 de cada 7 niños, es decir, 332 millones en todo el mundo, han atravesado políticas de confinamiento obligatorias durante al menos nueve meses desde el comienzo de la pandemia de COVID-19. Este hecho supone un riesgo para su salud mental y bienestar.

La guía de “Apoyo psicoemocional para las familias durante la pandemia por coronavirus”, editada por UNICEF, propone acciones que se pueden realizar dentro del hogar para ayudar a afrontar la pandemia. Mantener un ambiente positivo, aprender a reconocer las emociones y encontrar estrategias para afrontarlas, segmentar los espacios del hogar para que cada persona realice diferentes actividades, buscar acciones compartidas entre todos, son algunas propuestas que se pueden realizar. Pero siempre hay paso para la innovación.

Un interesante ejemplo es lograr conectarse con “la ilusión”. Para los especialistas dicho concepto es el sentimiento de alegría que cada ser humano alberga frente al anhelo de lograr algo con intensidad, provocando colocar su máximo interés en conseguir lo ansiado.

Resulta que uno de los hábitos de las personas resilientes es centrarse en el “aquí y ahora”, en el tiempo presente, logrando descontaminarlo con pensamientos vinculados al pasado o el futuro. Se concentran en disfrutar de los pequeños detalles sin perder su capacidad para asombrarse de las sorpresas que les depara la vida. De esta forma, mantienen la ilusión por el día a día.

Esta forma de vivir la posiciona como el anhelo por ir caminando con entusiasmo, sin ceder a la incertidumbre de la pandemia. La tarea de mantener viva “la ilusión” en los hijos marca una hoja de ruta para madres y padres dentro de la familia.

Otra interesante estrategia para vivir es mantener un propósito que le dé significado a la vida sumado a una meta para conseguirlo. Inclusive, se puede ser flexible sin renunciar a ella, por más esfuerzo que demande. Un claro ejemplo en el mundo animal son las hormigas. Ellas van por un camino, si se cierra, toman otro, pero nunca dejan de buscar comida y llevarla a su guarida. Son perseverantes hasta las últimas consecuencias.

Aprender a manejar la incertidumbre con dosis de ilusión por la vida resulta un camino innovador para la familia. Cada madre y padre puede preguntarse cómo anhela que su hija o hijo recuerde este tiempo de pandemia al cabo de 10 o 20 años.

Un tema complejo es el abordaje de la muerte de los seres amados porque implica que los hijos e hijas aprendan a vivir, sorteando el temor del contagio y la muerte. No obstante, vivir en familia el proceso del duelo resulta una oportunidad para afianzar los vínculos desde la creación de lazos que se recomponen en la adversidad. El dolor pasará y no dará lugar al sufrimiento permanente cuando se habla sobre lo sucedido.

Aún en el dolor, se puede mantener viva la ilusión por la vida, pues se aprende a apreciarla aún más. Cada instante es valorado con más aprecio y conservado en el recuerdo. La hora de la ilusión es la hora de la alegría por lo que nos depara la vida en nuestro caminar. Gran tarea para madres y padres que anhelan ver a sus hijos convertidos en la mejor versión de sí mismos. Así el desarrollo humano se abre paso con esperanza y fe.

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