La izquierda quiere controlarlo todo, por Jonathan Sepúlveda

«Algo que viene siendo evidente desde la campaña electoral, es el añoro de la izquierda peruana de instalarse y controlar los Poderes del Estado. No les importa crear una red criminal que financie sus campañas (...) y, hasta lo que ahora parece, la intención de designar a los magistrados del TC».

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Durante muchos años, –la verdad es que ha sido siempre– en el Perú hemos escuchado quejas, críticas, inconformidades y burlas acerca de los congresistas y el desarrollo de sus funciones en el Palacio Legislativo.

Sin embargo, nunca pensé que llegara el día en que me vea verdaderamente representado por la decisión del Congreso de la República: no acatar el mandato cautelar del Tercer Juzgado Constitucional Transitorio de Lima, el cual ordenaba la suspensión de la sesión convocada para renovar a los miembros del Tribunal Constitucional. Cabe resaltar que, el artículo 201 de nuestra Carta Magna, establece que esta es una facultad exclusiva y excluyente del Poder Legislativo.

Esto interrumpe la función otorgada a dicho poder y dilata la elección de los magistrados del Tribunal Constitucional, donde seis de los siete han llegado al vencimiento de su mandato, algunos desde hace dos años. De no llevarse a cabo, tendrá que ser realizada por el siguiente Congreso electo, sin Vizcarra, por cierto. Pero, de efectuarse en este cuarto periodo legislativo, podría hacer frente a cualquier artimaña inconstitucional e ilegítima del próximo gobierno.

Ante esta situación, sale a relucir la pregunta: ¿Qué motivo tiene una jueza provisional, con desconocimiento en la materia y recién comenzando su carrera judicial, para interferir en el desarrollo de las facultades de un Poder del Estado? La verdad es que podemos especular las razones, aunque parece que el titiritero de la corrupción estuviera jalando los hilos que controla, de tiempo en tiempo, algunos órganos jurisdiccionales.

Por un lado, sorprende saber que hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos le preocupa el proceso de designación de los magistrados del TC. Por otro lado, ver que el presidente de la República lanza indirectas en sus discursos, claramente parcializadas y ausentes de criterio; denota la complicidad en el “cambio de mando” que tendremos en este mes patrio.

Finalmente, algo que viene siendo evidente desde la campaña electoral, es el añoro de la izquierda peruana de instalarse y controlar los Poderes del Estado. No les importa crear una red criminal que financie sus campañas, falsificar firmas, anular actas y, hasta lo que ahora parece, la intención de designar a los magistrados del TC.

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