La lápida no puede conmigo, por Mariafernanda Márquez

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Antes de atreverme a hablar acerca de mi ropa, el estilo que llevo o como yo lo diría “el personaje que tomo cada día”, me gustaría empezar contando el inicio de todo.

Para mí, la ropa es como un arte, va mas allá de un simple pedazo de tela. Mi experiencia comenzó por la música. Siempre tuve apreciación por la música excéntrica, es decir lo que la sociedad dictaba como distinta para chicas de mi edad. Una nota oscura que sin duda me transmitió algo. Los visuales de los videos musicales me comunicaron una sensación, y esta la necesidad de expresarla. Tal vez no escribiéndola pero si llevándolo puesta.

Comencé así a usar ropa negra, zapatillas de hombre, jeans pegados, hasta que poco a poco tratando de encontrar o personificar personajes, gracias a películas o estilos de música, me encontré a mi. Aprendí a reflejar sentimientos que quería expresar.MAFE 3

Una vez que lo que me ponía y lo que sentía estuvieron sincronizados pude vencer el gran limite cuando uno se involucra con la moda: el presupuesto. Como niña siempre se nos enseña a ser (y comportarse) como princesas. Que nos gusten las joyas, lo exclusivo y lo femenino, es decir lo común. Ser parte del status quo. En mi caso nunca me llamo la atención lo establecido.

Me considero una idealista y creo que lo que vaya más con tu personalidad es lo que vas a llevar mejor. Nunca necesité de gran presupuesto para vestirme, y si hoy, un día cualquiera, después de un agotador día universitario y unos cuantos gritos en el trafico, te digo, y afirmo, que sí llevo mi estilo mezclando prendas de diseño como cosas que encuentro en vintage stores.

En nuestro a día a día encontramos mucho de lo mismo. Lo mismo de lo mucho y me resulta aburrido. Viviendo en una gran ciudad como Lima, donde lo común es lo bueno y lo standard es lo que “esta bien”, me veo obligada a romper esta “lápida” que parece condenarnos y buscar y acoger mi individualidad como persona que se refleja en mi forma de vestir.MAFE 2