[OPINIÓN] La Lima del Bicentenario

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Dentro de poco tiempo, Lima cumplirá 500 años de fundación; medio milenio de historia y crecimiento. Sin embargo, en menos de una década celebraremos el Bicentenario de nuestra Independencia, el 28 de julio de 2021. Estas dos grandes fechas que marcan un antes y después para Lima, deben generar compromiso, convicción y visión de la Lima que necesitamos. Capital de la República moderna y progresista, integradora de grandes ciudades a lo largo y ancho del territorio nacional y líder de América del Sur.

Hoy en día la población de Lima Metropolitana llega a algo más que 9 millones de habitantes, y según recoge el Plan Metropolitano de Desarrollo Urbano de Lima y Callao (PLAM 2035) , en el 2021, año de bicentenario, seremos 10,5 millones. Estos son los habitantes de nuestra ciudad, que fue formada por gente que creía, cree y creerá que es el lugar de cientos de oportunidades para el desarrollo de las familias peruanas. Una lima emergente y emprendedora, que cuando se celebró el primer centenario de Independencia, tan solo eran 300 mil habitantes, que al pasar de los años aumentamos con la fuerza y entusiasmo de esos peruanos con espíritu de superación sin pedirle ni recibir nada del Estado. Unas clases medias fortalecidas y encaminadas en Lima Norte, Centro, Sur y Este. Lima es de todos, enfatizando la iniciativa de aquellos ciudadanos que teniendo solo un sueño en mente y nada en el bolsillo, apostaron, confiaron y construyeron lo que tenemos alrededor, por ello Lima no es de una sola familia, es del ciudadano protagonista que desea vivir mejor.

Uno de los tantos retos que tiene la primera y máxima autoridad de Lima, es integrar las juntas, los barrios, los distritos; para trabajar con la voz de todos. Ser una persona que lidere una gestión convocante. Uno de los constantes daños que perjudican las grandes transformaciones es ello, gobernar de espaldas a tu ciudad, a tu vecino, a tu prójimo. La intolerancia debe ser erradicada en Lima y en todos los espacios y rincones de la República. El dialogo, el respetar y ser respetado, construyen ciudades; pero sobre todo forman ciudadanos que quedan en la historia y en la conciencia de nosotros. Los extremismos no son buenos, generan incapacidades y falta de lucidez al trabajar.

La principal migración a mediados del siglo pasado (1940-1972) a Lima, produjo nuevas necesidades, el anhelo de limeños que desean la conversión de tierras y arenales por grandes emporios comerciales que fomenten la economía familiar. Urbes generadoras de espacios de educación, trabajando en la recuperación de valores y civismo. La enseñanza de conocimientos y valores van estrechamente de la mano, no pretendamos construir grandes ciudades, sin antes construir ciudadanía. Necesitamos ciudadanos para una Lima del Bicentenario. De esa manera es indispensable que la Municipalidad Metropolitana de Lima asuma con iniciativa y liderazgo la competencia en materia de educación que la Ley Orgánica de Municipalidades indica.

El próximo Alcalde de Lima debe ser una persona con ideales y objetivos a largo alcance. Capaz de unir la tradición con la modernidad, el pasado con el presente, y el presente con el futuro. Un impulso con honestidad y decencia que proyecte una metrópoli en la región, no tan solo siendo famosa por ser la única capital de Sudamérica con acceso al mar, sino por ser un punto de encuentro de formación de ciudadanos del mañana, del bicentenario, del tricentenario y de la vida.