La máquina del tiempo de Chambi, por Thalía Rondón

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Apenas entro a la exposición me recibe la ampliación de un autorretrato del mismo Chambi en Machu Picchu junto con una cita suya de donde logro extraer la frase: “Me siento como representante de la raza.  Ella habla en mis fotografías. Helas aquí”. Es desde este primer contacto con la muestra que supe que Chambi me iba a guiar de la mano, como a los otros visitantes, a través de su Perú, sus tierras y su gente, pero sobre todo a través de su tiempo; y durante esa hora – que me quedó corta por la inmensidad de la colección – fui transportada a un universo paralelo donde pude apreciar un Perú lleno de belleza, que a pesar de la diferencia de tiempo y espacio, continúa siendo el mismo, solo que un poco oculto a los ojos de la mayoría.

Martín Chambi fue un fotógrafo nacido en 1891 en Coasa, Puno. Como uno de los principales promotores del indigenismo en las artes plásticas, era un fuerte creyente de la capacidad de los “testimonios gráficos” de contradecir el pensamiento popular, como él lo pone, que “los indios no tienen cultura”; y eso mismo presentan sus fotografías. La muestra incluye una serie de retratos y autorretratos tanto en estudio como al aire libre; escenas del “Cuzco moderno”, parte de su trabajo para revistas y periódicos; escenas campestres y paisajes; y de las primeras fotos de Machu Picchu,  que sirvieron durante años como registro valioso de su descubrimiento y primeras expediciones.

Ya sean sus retratos de la burguesía Cusqueña como sus paisajes rurales y pueblerinos de la sierra sur del Perú, sus fotografías cumplen un espectro de propósitos, y el producto final es representativo de la cultura andina en todas sus gamas y matices. Sin embargo, opino que Chambi se destaca principalmente por sus retratos y su inmensa sensibilidad al fotografiar al sujeto y sus emociones; así captura sus almas y las inmortaliza frente a nuestros propios ojos.aaaLUCIDEZPLANTILLAAA

Este es el caso de “Niño mendigo en el estudio”, probablemente mi fotografía favorita de la muestra. Esta opinión no se debe únicamente a su dominio magistral de los encuadres, la foto permite ver lo suficiente del niño como para apreciar su aspecto haraposo pero no demasiado como para que su mirada – el aspecto más importante – pierda importancia. El retrato muestra una expresividad casi hipnotizante, que a través de unos ojos llenos de desconfianza, ¿o quizá ira o resentimiento?, mueven al espectador de manera única y muchas veces inalcanzable por la fotografía.

En una época donde lo digital predomina la sociedad, y gradualmente se apodera de las artes, la fotografía de Chambi nos recuerda de la magia y la crudeza de esta disciplina que la convirtió en un arte en primer lugar. Chambi demuestra un ejemplar manejo de la técnica fotográfica y todo lo que abarca, tanto los aspectos formales como su ojo para la estética, en una era l­ejos de la fotografía digital y  los programas de retoque, lo cual reafirma su lugar entre los fotógrafos más reconocidos del Perú.

La muestra va hasta el 14 de febrero del 2016 en el Museo de Arte de Lima (MALI). Las entradas se pueden comprar en el mismo museo y tienen un costo de S/.15, que incluye acceso a todas las exhibiciones del museo.

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Para más información sobre los horarios y tarifas de ingreso, visite la página: http://www.mali.pe/visitenos.php