La misma historia en Perú es votar por el mal menor

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Tras conocerse los primeros resultados de la segunda vuelta electoral en 14 regiones del Perú el último domingo uno se pregunta si realmente el electorado eligió la mejor opción o el mal menor. Detenernos en cada una de las regiones sería largo y tendido. Hacerlo en una de ellas como Puno puede ser más que interesante cuando se ha dejado fuera de carrera a un peligro nacional como lo era y lo seguirá siendo en el futuro, Walter Aduviri.

El hecho que Aduviri fuera visto como incendiario y antiminero definitivamente ayudó a Juan Luque Mamani, quien sin un gran performance en el debate antes de la elección dejó muchas dudas de si realmente merecía liderar una de las regiones más ruidosas del país. Además Pedro Pablo Kuczynski santificó a Luque cuando supo el 5 de octubre pasado que éste se enfrentaría a Aduviri.

El ex ministro de economía habría dicho, “es un buen hombre,  con él tendremos tranquilidad en Puno.

Es cierto que elegir al antiminero hubiera sido un suicidio para la región. De eso no podemos tener duda porque bastaba ver su discurso para entender que este hombre era más que apocalíptico para Puno y un aliciente para  los movimientos antisistema que siempre se las arreglan para aparecer en las elecciones generales.

Sin embargo Luque Mamani no es ningún ángel. Decir eso es simplemente desconocer su historia y optar por hacer oídos sordos a las constantes denuncias por corrupción. Recordemos que en 2010 perdió la presidencia regional cuando postuló con el movimiento “Raices”, que ese mismo año colocó a varios alcaldes provinciales y distritales, que al poco tiempo terminaron presos por corrupción. Ante esas perlas Luque dijo en su momento que les impusieron a esas personas.

Pero no sólo si te vi no me acuerdo indicó  Luque Mamani, también el todavía rector de la  Universidad Andina Néstor Cáceres Velásquez afrontó una serie de denuncias por presuntos actos de corrupción. La más grave fue por la compra de terrenos en Arequipa para dicha casa de estudios en el distrito de Hunter, por más de  6 millones de dólares, de los cuales 2 millones, se presume, terminaron en las arcas de las autoridades.

Entonces ganó el menos peligroso. De eso no queda duda. Pero quien ganó tiene mucho que explicar y de no salir bien librado, pues tendrá que ir a la cárcel y asumiría su vicepresidente, Hector Darío Estrada.

Es importante entonces entender que la capacidad de elección de los peruanos en Puno, Lima y otras partes del país no es la mejor. Siempre se deja en una segunda vuelta a dos candidatos cuestionados y muchas veces ineficientes.

Puno tiene 1900 millones de soles en proyectos para ejecutar. Ojalá que se haga obra y no se robe porque si no, no hay futuro para el sur ni para el país.