La moral de los candidatos presidenciales, por Federico Prieto Celi

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Parece que algunos medios quieren enseñar a la opinión pública lo que es la familia, como si cada esposo o cada esposa no lo supiera. La temeridad alcanza a un candidato al Congreso, que afirma que quien defiende el matrimonio entre un hombre y una mujer, es un ignorante. ¡Cuántos millones de millones de ignorantes habría en el mundo!

El Papa Francisco –que ha sido criticado gratuitamente por Pedro Salinas en su último artículo de La República- respalda claramente al cardenal en su defensa de la vida y de la familia. En “L’Obsservatore Romano”, el 15 de enero pasado, el periódico oficial del Vaticano publicó un artículo titulado: “Más atención y más respeto por la familia”, sobre el pedido que hizo el cardenal Juan Luis Cipriani referente a la protección de la familia en su programa sabatino “Diálogos de fe” del 10 de enero. El periódico publicó algunos fragmentos del programa, recordando el pedido que hizo el Primado del Perú en vista a las elecciones.

El Papa ha sido invitado por el cardenal Cipriani y por la Conferencia Episcopal Peruana a visitar el Perú. El presidente Ollanta Humala fue el último jefe de estado sudamericano en visitarlo en Roma, después de haber suspendido la primera fecha, por lo que no es el anfitrión ideal para recibirlo. Habrá que esperar al 28 de julio, para que el próximo presidente pueda hacerlo correctamente, pensando en la agenda papal de 2017.

Varios candidatos a la presidencia han hablado de cambiar el contenido de los ministerios, sus nombres y el número de ellos. Es la oportunidad de reordenar objetivos, pensando en reducir el número y eliminar aquellos ministerios que responden a políticas pasadas o a medidas demagógicas. Por ejemplo, los objetivos de defender la vida, la asistencia social al matrimonio y la familia, la protección de los hijos pequeños y los mayores adultos, y el justo desarrollo de los derechos humanos, que están en distinto portafolios, podrían unirse en un ministerio de la familia. Esto va en consonancia con lo que han declarado diversos candidatos presidenciales el domingo pasado, en un canal de televisión, sobre su ideario en favor del matrimonio entre un hombre y una mujer.

Si la necesidad de mejorar la economía doméstica, eliminar la inseguridad ciudadana y reducir la corrupción política y social son prioritarios objetivos de las campañas presidenciales, hay que recordar que el fortalecimiento de la familia, que es mandato constitucional, es la mejor medida de largo plazo para reducir los tres problemas mencionados.

Claro que la demagogia obnubila a los candidatos, que repiten lo que les dice los estrategas y los encuestadores, sin darse cuenta real de las barbaridades que declaran. Cuanto más abajo esté en las encuestas más tonterías dirán; al fin y al cabo nadie les va a pedir cuenta de sus promesas porque no van a llegar a palacio. Pero los que sí tienen posibilidad de llegar a segunda vuelta deberían tener más cuidado con lo que dicen en el terreno moral público.

Al fin y al cabo, el electorado ya se pronunció a favor de un criterio cristiano de la moral y un comportamiento ético de la política, en la última encuesta sobre materia religiosa a nivel nacional, que se ha realizado en el Perú, y cuyos resultados han sido rotundos a favor de la formación cristiana y el comportamiento ético.