[OPINIÓN] La Mula y Diario 16 contra Cipriani

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El hecho de que el Arzobispado de Lima ganara el premio Effie Perú de Oro en la categoría Márketing Social por la campaña de la Marcha por la Vida en 2015, habiendo convocado a miles personas en diversas ciudades peruanas, especialmente en la capital, habría indignado a los partidarios de las ideologías de género, tan de moda, que habrían provocado una especie de revancha mediática: una campaña contra el cardenal Juan Luis Cipriani, que tiene características hilarantes, hasta el punto que “La Mula” se ha prestado al juego sucio.

“La Mula” se ha referido al hecho de que el Arzobispado de Lima tenga unas pocas acciones en la compañía minera Buenaventura, como si fueran propiedad del cardenal Cipriani y no de la Iglesia de Lima, repitiendo una infamia publicada en el desacreditado y casi clandestino Diario 16, que además parece que está en venta. ¿Cree acaso “La Mula” que los trabajadores en la curia, en las parroquias, en los tribunales eclesiásticos, en Cáritas, trabajan gratis? ¿Dónde quedaría la doctrina social cristiana? El Arzobispado tiene ingresos para pagar sueldos, luz, teléfono, agua y desagüe.

El lunes 22 de junio, el mencionado periódico dedicó sus cinco primeras páginas a intentar destruir el prestigio del arzobispo de Lima, cardenal Juan Luis Cipriani, con argumentos tan viejos como manidos, así como con unos cuantos datos actuales, tendenciosamente malinterpretados. Laura Grados enumera cinco ingresos del Arzobispado de Lima–no del cardenal–como si fueran un botín económico personal:

1) Un dinero donado en testamento por un ex Nuncio Apostólico en Lima, que fue destinado a la construcción de un santuario a San Martín de Porres, como informó a su tiempo la revista “Caretas”.

2) Unas acciones de Buenaventura que heredó el Arzobispado de la señora Amada Trujillo, y que pasan a formar parte de los recursos económicos de la Curia de Lima, como tantos legados que desde el Virreinato hasta hoy recibe la Iglesia.

3) El pago del alquiler del local de antiguo colegio Santo Toribio del Rímac, que tuvo que cerrarse por malos manejos de sus directivos, con pérdidas millonarias, que se tenían que cubrir.

4) Los pagos de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP, y de Reniec al Arzobispado, por uso de inmuebles o hechos similiares, son presentados como si fuera un entramado sucio entre la Iglesia y el Estado.

Por otro lado, Alejandro Godoy y Julio Arbizú están desfasados en su agravio al cardenal. Prejuzgando torpemente que la encíclica Laudato Si no iba a gustar al cardenal Cipriani, despotrican contra él, sin haberlo escuchado dos días antes en “Diálogos de Fe”, dedicado enteramente a ese reciente documento, que alabó llamándolo “profético”.

El Cardenal Juan Luis Cipriani afirmó que la nueva encíclica del Papa Francisco Laudato Si, sobre el cuidado de la casa común, es un ejemplo de enseñanza para los tiempos actuales invadidos por la tecnología y la crisis de valores.

“Es una encíclica profética como en su tiempo fue Laborem Exercen [Juan Pablo II], Pacem in Terris [Juan XXIII] o Rerum Novarum [Leon XIII]. El Papa hoy nos dice que estamos en un mundo cambiante de revolución tecnológica y también de biotecnología que está modificando todo y nos pide una reflexión sobre cómo nos vamos a desarrollar frente a estos cambios”, refirió el cardenal.

El último intento de desprestigio de La Mula es relacionar al Cardenal con las acciones de la constructora Centenario. Estas acciones fueron heredadas del patrimonio de Rollin Thorne, abuelo del cardenal Juan Luis Cipriani, cuya descendencia es numerosa. Thorne Sologuren fue director del Banco Italiano, entidad que tenía acciones en distintos rubros, entre ellos el negocio de las constructoras. Cuando la familia Romero compró el Banco Italiano, estas acciones pasaron a ser parte del ahora Banco de Crédito del Perú (BCP).

Para sazonar las calumnias mencionan al padre Gastón Garatea, al empresario Dionisio Romero y a otras personas e instituciones, así como al Instituto de Estudios Peruanos, que ha publicado un infame panfleto contra el cardenal, por cierto, tergiversando no solamente escritos míos, sino desdibujando mi nombre. Para molestar al cardenal Cipriani, Diario 16 hace referencias al Fundador del Opus Dei, Josemaría Escrivá de Balaguer y a la Universidad de Piura, de la que Cipriani ha sido Vice Gran Canciller.

Diario 16 hace pública su ignorancia sobre temas eclesiásticos, también al hablar, en su primera página, del supuesto voto de pobreza del Arzobispo de Lima. Los sacerdotes seculares, obispos y cardenales seculares, señores de “Diario 16”, no hacen voto de pobreza, sino que viven voluntariamente la austeridad cristiana, de acuerdo al cargo y posición que ocupan, como predica el Papa Francisco. Voto de pobreza hacen los religiosos, personas que pertenecen a instituciones de vida consagrada y que ha hecho, por haber sido religioso, el actual Papa.

Como colaborador semanal de Lucidez, he creído conveniente precisar estos conceptos a la opinión pública. Agradezco a este diario el haber acogido estas líneas.