La opción de legalizar

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“En 1914, un paquete legislativo conjunto se presenta en el congreso norteamericano. La ley Harrison, presentada por el senador Harrison, propone controlar tres drogas: opio, morfina y cocaína; mientras que el senador Volstead propone ese mismo día prohibir el alcohol. Tenemos entonces la Volstead Act y la Harrison Act. La Volstead Act será derogada con Franklin Roosvelt en 1937; la ley Harrison pasó de sus tres sustancias controladas a tener unas dos mil y pico sustancias prohibidas hoy”. También me costó creerlo cuando Antonio Escohotado  me lo dijo, pero, contrariamente a lo que creemos y pese a lo acostumbrados que estamos, la actual prohibición de las drogas es en realidad bastante reciente: empezó, según este investigador, con el mencionado hecho en Estados Unidos; y recién se universalizó en 1971 con Convenio Internacional de Sustancias Psicotrópicas promovido por este país. ¿Qué se ha ganado con ella? ¿Y que se ha perdido?

“El experimento prohibicionista ha sido grotesco, ha creado un mundo irreal”, dice Escohotado. Vemos, en efecto, que no solo no ha cumplido  con su cometido, sino que en vez de ello  ha traído una larga lista de indeseables efectos no pensados. Uno de estos es que para protegerse de la prohibición los narcotraficantes pagan a grupos armados y sobornan a políticos y burócratas.  De lo primero resultan el narcoterrorismo y toda la violencia que este genera. De lo segundo, además de monstruosos niveles de corrupción, operativos antidrogas dirigidos solo contra algunos traficantes y que sirven para liberar de competencia a los otros; a los que pagan. Eliminar la prohibición, en este sentido, tendría al menos dos consecuencias positivas: acabar con la enorme corrupción derivada de esta y quitar el financiamiento a varios grupos delincuenciales.

Otra distorsión generada por la prohibición son los elevadísimos precios que tiene la droga actualmente y lo lucrativo –y atractivo- que debido a ello se ha vuelto el narcotráfico. ¿Cómo explicar que la prohibición haya generado los altos precios? En primer lugar porque, como decíamos antes, el mercado de la droga no es uno de libre competencia sino de grupos oligopólicos muchas veces protegidos por el Estado. A esto se suman los costos adicionales generados para evitar a la justicia, que se trasladan al consumidor. Finalmente está la teoría económica según la cual  la demanda por droga es una bastante inelástica -una en que los consumidores responderán poco a variaciones en el precio. De esto se sigue que los decomisos de mercancía, al disminuir en algo la oferta,  aumentan enormemente el precio. Esto, por hacer más rentable el negocio, incentiva en el largo plazo a aumentar la cantidad ofrecida, lo cual explicaría el fracaso de la lucha contra las drogas1.

Un último efecto secundario de la prohibición – el espacio impide seguir enumerando más –  es la cuestión financiera. No es solo se gasten enormes cantidades de dinero tratando de luchar directamente contra el tráfico de drogas, sino que los grupos armados y los políticos corruptos que este financia generan aún más gastos al Estado. Esto es especialmente dramático en países tercermundistas como el nuestro, donde el gasto gubernamental tiene otras prioridades bastante más urgentes. De eliminarse la prohibición no solo se evitaría todos estos gastos, sino que los impuestos cobrados al comercio de la droga podrían, además de educación y prevención realmente efectivas, financiar muchas de las inversiones públicas clamorosamente pendientes.

 ¿No traería consecuencias funestas levantar la prohibición? No lo creemos. Primero, porque hay maneras de hacerlo; segundo, porque hay diversos casos exitosos de esto –además del mundo antes de 1971, claro. Sobre ellos ya se podrá hablar de manera más extensa en una próxima oportunidad, pero remitámonos por ahora una vez más a Escohotado. “¿Qué pasa entonces en Holanda? ¿Se ha vuelto el paraíso de las drogas? ¿En Holanda hay más adictos que en cualquier otro lugar? No, el país con menos adictos del mundo es Holanda. El único país donde hay coffee shops que venden marihuana consume un 20% menos marihuana que sus vecinos España, Alemania, Francia e Inglaterra. Estas son estadísticas que espantan a los prohibicionistas pero que son evidentes”2.

  1. Iván Rivera. 2014. Principios de microeconomía: un enfoque de sentido común. Fondo Editorial de la PUCP.
  2. Todas las citas a Antonio Escohotado, basadas in información contenida en su “Historia general de las drogas”, proceden de https://www.lucidez.pe/tribuna-universitaria/tribuna-p-u-catolica-del-peru/especial/.