La política de directorio, por Alejandro Cavero

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El nacionalismo va a ser el primer partido en más de 30 años que, habiendo estado en el gobierno, no contará con ningún representante en el próximo parlamento. Acción Popular los tuvo en 1985, el Apra en 1990 y el 2011, Perú Posible en el 2006 y hasta el fujimorismo en el 2001. Sin embargo, el partido nacionalista ha claudicado clamorosamente a su labor política. Su presidenta Nadine Heredia ha dicho que dedicará los próximos 5 años a defender las obras hechas por este gobierno, pero ¿cómo lo hará? ¿Piensa que con un par de tweets mensuales es suficiente para defender el legado de todo un periodo?

Yo había empezado a pensar que el partido más improvisado, argollero, autoritario y personalista que existía en nuestro país era Perú Posible, hasta que hace unos días comprobé que estaba equivocado: era el nacionalismo al mando de Nadine Heredia. Sin el menor desparpajo la primera dama se sentó en la democracia interna, le cerró la candidatura a quien solo meses antes había invitado por la puerta grande con todos los honores, no le importó el dinero ni el tiempo que muchos habían invertido en una campaña digna que buscaba salvar la honra de los nacionalistas que aún (milagrosamente) quedan y decidió, en un petit comité de menos de 10 personas, dar por finalizado el esfuerzo de muchos. Después, lo explicó a través de un escueto comunicado e inventó una excusa absurda como el enturbiamiento del proceso, excusa a toda luz desfasada y que más bien los deja en ridículo. Hubiera sido mejor admitir que su partido es un fiasco a inventarse una excusa tan evidentemente desesperada, al mejor estilo de Renzo Reggiardo.

La pregunta es, ¿qué cosa piensa Nadine Heredia de la política? La primera dama es una mujer que cree en la llamada “política de directorio”, no aquella que se hace en las bases, en las calles, en los locales partidarios, sino aquella que se hace en las salas de las casas, en los directorios de las oficinas, en el Twitter y en el celular. Esa es la política para Nadine. ¿Cuál es la consecuencia? Un partido de amigos, todos incompetentes, nada representativos de las bases y menos de la sociedad, y por tanto, con una capacidad política de 2% en las encuestas. Lo mismo le pasó a Perú Posible, ¿tan difícil era de entender?

Lo cierto es que Nadine nunca ha luchado por nada. Todo lo construyó Ollanta, fue él quien construyó el partido, quien dialogó y convenció a las bases, Nadine heredó por ser su esposa la fama y el puesto. ¿Alguien se come el cuento que Nadine entregó sangre, sudor y lágrimas en la construcción del nacionalismo? Puede ser que haya jugado un rol importante, pero su protagonismo lo tiene por ser la esposa de quien fue el verdadero “líder” (si esa palabra cabe para Humala) y no porque hubiese escalado como una militante de base hasta la cima del poder. Esto es vidente porque si lo hubiera hecho sabría las artes de la negociación, la persuasión y la política, y no las de imposición que es la que practica en su manera de conducir el nacionalismo. Si Nadine hubiera ganado su puesto en el nacionalismo, sabría, como todo líder, las artes de la política y no las del directorio.

El nacionalismo ha desaparecido, y aún ni siquiera deja el gobierno. Su debilidad ha sido reconocida incluso por la propia Nadine, quien en recientes días dijo que el nacionalismo es un partido “en construcción que con pocos años alcanzó el gobierno”, ¿ósea que no estaban preparados? Evidentemente que no lo estaban. Y menos preparados están aún para lo que se les viene. Si Heredia de política creía saber algo, una vez fuera del poder se dará cuenta que no sabe absolutamente nada. Sino que le pregunte a Alan García y Alejandro Toledo.

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