La “pulga” Ruidíaz, un delantero con convicción, por Juan Manuel Saldaña

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Corría el minuto 75 del Perú – Brasil en la Copa América Centenario. Andy Polo desborda a Filipe Luis, lanza el centro al área y Ruidíaz introduce el balón en el arco de Allison con la mano derecha. La pelota le había quedado a la altura de la cintura y no le quedó otra opción que apoyarse en su brazo derecho para añadirla en la portería brasilera. Solo una victoria le servía a nuestra selección para seguir en carrera en el certamen sudamericano, por lo que el “tigre” Gareca había optado por el ingreso de Ruidíaz al terreno de juego. El “enano” entró concentradísimo y a pelear todos los balones, y no dio un triunfo que, en el papel, resultaba casi imposible. De esta manera, la “pulga” – junto a los demás jugadores, que hicieron un partido casi perfecto – nos dieron una inmensa alegría. ¡Acabábamos de derrotar a Brasil!

Su desempeño en la Copa América lo llevó a la Liga MX, una de las mejores pagadas en Latinoamérica y que por lo tanto acoge a los mejores jugadores del continente. Mis expectativas sobre el regreso de Ruidíaz a la selección y al extranjero (y todavía a una liga de primer nivel como la mexicana) eran muy negativas. Sus propias limitaciones, como su baja estatura – que le dificulta el roce con defensas altos y fuertes – y su escaza capacidad para regatear adversarios, han pasado desapercibidas en su juego. La “pulga” se las ingenia para escaparse de sus marcadores, siendo un dolor de cabeza para la defensa que enfrenta. Pero, ciertamente, el éxito de la “pulga” se explica por una virtud digna de mención y poco vista en jugadores de su nivel: la convicción. En sus declaraciones a la prensa mexicana, se le ha oído decir que desde que llegó estuvo pensando en aportar su cuota goleadora y también en ser el máximo anotador de la liga. A pesar de sus limitaciones, desde un principio Ruidìaz estaba convencido de que iba a destacar en una de las ligas más exigentes del continente, y asì lo viene logrando, gracias a la confianza firme que se tiene. Ese es su motor, su clave para ser el segundo mejor goleador del campeonato mexicano.

El decepcionante encuentro frente a Venezuela marcó su debut en la presente eliminatoria al Mundial Rusia 2018. Caíamos 2 a 0 frente a la “vinotinto” y el equipo, junto con la hinchada, comenzaba a resignarse. Pero Ruidíaz y Flores, que reemplazaron a Pizarro y Farfán respectivamente, le inyectaron al equipo una dosis anímica revitalizante, porque entraron enchufadísimos y dispuestos a revertir el resultado. Y por lo menos impidieron que nos vayamos tristes con una nueva derrota. El “enano” participó en los dos goles que nos dieron el empate: pivoteó de cabeza el balón para dejar mano a mano a Guerrero en el gol de descuento y anotó el gol agónico que nos concedió el empate en el minuto final. Y en el último partido frente a Ecuador, fue pieza clave para lograr el triunfo. Sus actuaciones en el campeonato mexicano también han sido positivas, porque, hasta el momento, lleva anotados 8 goles en 11 partidos con su equipo, el Monarcas Morelia, situándose en la segunda casilla de la tabla de goleadores.

Ruidíaz es un delantero que está buscando, está siempre oliendo el gol. Se mueve bien dentro del área, ha mejorado considerablemente su técnica para rematar el balón y, a pesar de su baja estatura, anota con frecuencia goles de cabeza. Cuando arranca o cuando le toca entrar en el segundo tiempo, se muestra participativo y metido en el juego, independientemente del resultado con el que se encuentre o la camiseta que represente. Pero, como dije, el convencimiento sobre sí mismo es el principal factor de su presente próspero. Raúl Ruidíaz ha demostrado con goles que merece estar en la “sele” y en el Monarcas Morelia.

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