La redondez de la tierra

1.112

La derogatoria de la Ley del Empleo Juvenil nos ha hecho volver a lo mismo: creciente subempleo e informalidad, una economía ralentizada en una sociedad con instituciones precarias

Luego de las «celebraciones» solo unos pocos han planteado la necesidad de una discusión pública sobre la situación del empleo en el Perú, al respecto, es bueno ubicarnos en un contexto de globalización, donde nuestro país compite con otros países para atraer inversión.

La mayoría de países de América Latina, tienen regímenes de empleo más flexibles que nosotros, y sus poblaciones tienen “bono demográfico” es decir, cuentan con gran población joven en edad de producir

Un joven de 17 años de Perú, Bolivia o Ecuador, no pueden compararse con uno de Estados Unidos, Suecia, Alemania que tienen una formación educativa de primer mundo, los jóvenes latinoamericanos compiten con las economías emergentes del Asia, principalmente, China e India.

La población de toda América Latina es aproximadamente 500 millones de habitantes, mientras que la población de China e India suman 2500 millones de habitantes, 5 veces más que la latinoamericana, el joven que sale de un colegio en China e India, habla inglés y está mejor capacitado para el trabajo y la tecnología, convirtiéndolos en mano de obra más calificada, en resumen, solo en China e India tienen 5 veces más fuerza laboral que toda América Latina, mejor capacitados y a costos menores de 40 dólares mensuales.

Por ello el destino de las principales inversiones en el contexto global se dirigen a ese lado del mundo, estos países tomaron una decisión dura: salir aceleradamente de la pobreza en base a una reducción brutal de su costo de mano de obra, para compensar tienen un sistema educativo orientado a construir sociedades del conocimiento y fortalecer una clase media para sustentar su futuro. Hoy la India es exportador global de profesionales en sistemas y tecnología

En el Primer Mundo, donde prima la economía del conocimiento, las reformas laborales tienen otra orientación. Las oficinas de Google son paradigma de innovación, el personal se ubica en ambientes diseñados para estimular la creatividad, en el ámbito privado crece el uso de edificios inteligentes y eco eficientes

En lo público también ocurren cambios, el GSA (Administración de  Servicios Generales) oficina clave del gobierno americano, dedicada a la compra de bienes y servicios al gobierno federal, ha realizado una reforma de política, organización e imagen, con respaldo legal del Gobierno, el GSA tiene personal con horario flexible, solo va a la oficina el personal necesario, el resto puede trabajar desde su casa, las oficinas son iguales y no están asignadas, todos los días puedes usar un escritorio diferente, eso incluye a los directivos, se trabaja en base a resultados, y no en base a procesos.

El empleo del futuro, conforme avancen las sociedades del conocimiento, exigirá más flexibilidad, los profesionales que desarrollan trabajo intangible pueden producirlo desde cualquier lugar ¿Cuánto personal público o privado podría trabajar desde su casa? ¿Cuánto nos ahorraría en transporte (trafico), insumos, contaminación y energía?

No todo es económico, los países con mejores resultados en educación y calidad de vida, tienen infraestructura, maestros de calidad, pero sobre todo, El Estado garantiza la participación de los padres en la educación de sus hijos ¿cuán beneficioso seria trabajar desde el hogar, más de cerca a sus hijos? ¿Qué sentido tendría disponer tanta tecnología para producir, si no podemos vivir mejor?

La tecnología no solo sirve para “tuitear” frases de 140 caracteres, es mucho más, cada día modificara la forma en que nos comunicamos, organizamos, producimos, educamos y hasta como decidiremos las políticas publicas

En el Perú, aún se discute si la tierra es plana o es redonda, mientras tanto, otros países buscan formas ingeniosas para promover el empleo y el desarrollo, en un mundo donde seguramente en 5 años tendremos profesiones que hoy no existen. El futuro será de aquellos que se atreven a pensarlo.


Sígueme en Twitter @jorgevillenal