La responsabilidad del sector privado, por Nathalie Paz Alcázar

"Estamos ante una situación potencialmente catastrófica para el país, y si salimos bien parados de ella, grandes y pequeños empresarios no pueden dormirse y despertar en 5 años cuando se vean amenazados nuevamente".

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Cada 5 años todo el país está en alerta. Cada 5 años Lima se acuerda de que el Perú no es Lima. Cada 5 años se aproxima el monstruo de la izquierda radical a tocarnos la puerta. Cada 5 años hemos esquivado esa bala.

La última vez que tuvimos un candidato tan radical fue en el 2006, con Ollanta Humala. En aquella ocasión Alan García le ganó con una cómoda ventaja. Esta vez, no sabremos qué pasará hasta la noche del 6 de junio. Sin embargo, incluso si Keiko logra la victoria, tendrá la titánica tarea de lograr que el crecimiento económico se traduzca en desarrollo económico, sobre todo en las zonas rurales del país. Esto será primordial para evitar una futura victoria de Perú Libre, o de la versión metamórfica que aparezca de ellos en el 2026.

¿Qué tendría que hacer Keiko? En defensa de la Constitución del 93, que ha traído un crecimiento sostenible durante 30 años, debe lograr que puntos ya detallados en ella, como el derecho de todos los peruanos a la salud y a la educación, se evidencien en la vida real. Esto para evitar que candidatos populistas intenten proponer cambiar la Constitución alegando cosas falsas.

Pero ni Keiko ni su equipo son los únicos que tendrán un papel importante que jugar en caso logren ganar. Algunos de los empresarios grandes del país que ahora miran asustados el panorama, son culpables de la satanización al sector privado. Han jugado de manera mercantilista, y el libre mercado no puede funcionar así. Los bancos con sus altas e injustificables tasas de interés. Las farmacias y clínicas con sus precios que son insulto para el peruano promedio. Las AFPs y sus comisiones exageradas. Las universidades con calidad educativa mediocre, malos sueldos, y matrículas altísimas.

El sector privado trae incontables beneficios: trabajo directo e indirecto, pago de impuestos, servicios y productos de calidad, etc. Pero un simple análisis de valor en riesgo les mostraría que vale la pena invertir mucho más en el desarrollo de las comunidades en las que operan (otorgando becas a estudiantes, capacitaciones gratuitas a PYMES, cerrando brechas donde el Estado no llega), que enfrentarse al riesgo de potenciales expropiaciones o enormes alzas de impuestos, en caso salga elegido un candidato como Pedro Castillo.

Estamos ante una situación potencialmente catastrófica para el país, y si salimos bien parados de ella, grandes y pequeños empresarios no pueden dormirse y despertar en 5 años cuando se vean amenazados nuevamente. Deben permitir la libre competencia y esforzarse en hacerle campaña al sector privado, mostrando porqué son la base para el progreso; de otra manera, en el 2026 estaremos otra vez en esta situación, y guerra avisada no mata gente.

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