La semana de las piñatas, por Óscar Peña Díaz

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Luego de una convulsa semana que hemos tenido en Perú, la sociedad empieza a encauzarse nuevamente hacia una relativa tranquilidad. Hemos logrado ser el país con cuatro presidentes en un mismo periodo, viniendo de tumbo en tumbo políticamente hablando, sin partidos consolidados y con un alto rechazo hacia la clase política. Las marchas que hemos tenido esta semana han permitido que la sociedad peruana tenga una ansiada catarsis social para rechazar las decisiones tomadas por el poder legislativo, pero que tiene una raíz más honda y es el cansancio de la nuevas generaciones a la mala lectura de los políticos que no han sabido comprender la ola de juventud que ha llenado las calles. Personas de diversas edades salieron a marchar, entre ellas la llamada “Generación del Bicentenario” que fue la más numerosa. Es sorprendente cómo a esta protesta se unieron muchos jóvenes que nunca antes marcharon por una causa, que nunca se interesaron en política y que esta semana desde cualquier trinchera se hicieron sentir en las calles y en las redes sociales.

Esta generación logró poner su grito al cielo remeciendo todas las bases políticas y después de toda la tempestad es bueno reflexionar: ¿Y ahora qué?¿Cuántas piñatas logramos reventar?

Desde un lado crítico de la política se hace hincapié a una marcha que exacerbó los ánimos hasta el límite sin un objetivo claro como si fuera un niño con los ojos vendados intentando golpear a una piñata que no ve ni conoce hasta reventarla.

Hoy en día los jóvenes millenials y la siguiente generación tendremos una nueva identidad: “La generación del Bicentenario”, así nos llaman y estamos destinados a no cometer los errores de nuestros abuelos y a ser mejores que nuestros padres. De esta nueva generación, y acabada las protestas de noviembre, se han generado 2 tendencias a nivel político en muchos jóvenes y no tan jóvenes que detallaremos a continuación.

Las piñatas reventadas

Por un lado, dicen que para los niños es tan placentero reventar una piñata, que si pudieran tener la posibilidad de reventar varias, lo harían para su propia satisfacción. Esto es lo que se interpreta que viene sucediendo a nivel de un sector de esta generación que se está dedicando equivocadamente a seguir buscando a quien reventar, llámese instituciones del estado, políticos, ministros, periodistas, canales, influencers, empresas e incluso contactos de sus propias redes sociales. Con esto ha empezado a imponerse una cultura de la cancelación a toda aquella persona que no se manifiesta a favor de su causa, que no se pone de su lado o que simplemente no brinda ninguna opinión al respecto. Este modo de llamado a la acción es pernicioso porque va alimentando un deseo antidemocrático de seguir buscando constantemente que reventar uno tras otro.

La información es poder

El otro grupo que se puede identificar claramente son los que han iniciado un despertar político mirando hacia el 2021, empezando a informarse desde fuentes confiables evitando las fake news, la generación que hoy habla de tener mejores autoridades, que busca un gobierno de consenso y que le han dado un claro mensaje al nuevo presidente redes sociales: “Te estamos vigilando”. Esta generación se ha dado cuenta de la importancia de la política, de su participación como ciudadanos y la formación de una democracia y que no se ha dejado utilizar por grupos políticos desfasados que siempre aprovechan estas marchas para ir metiendo de contrabando sus propuestas. Esta es la generación que no debe parar de alzar su voz, la que se ha dado cuenta que inmunidad no debe ser igual a impunidad, la que se ha dado cuenta que nos merecemos políticos sin cuestionamientos, que sean profesionales con experiencia y lo más importante, lo sucedido es un antecedente para que los políticos aprendan que el poder no reside en ellos sino en la ciudadanía.

Es hora de voltear la página, continuemos informándonos, siendo críticos y aprendiendo a ser tolerantes especialmente con quienes no comparten nuestro punto de vista. No estamos obligados a pensar igual y en eso radica la democracia. Nosotros los jóvenes debemos tener como objetivo seguir sumando al país sin dividirlo.

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