La tempestad y la calma, por Josef Zielinski

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El ser humano es contradictorio. Necesita vivir en sociedad para poder subsistir, pero a la vez dentro de estas sociedades los conflictos son inevitables y el origen de estos se da en los diversos factores de desigualdad que se dan en la sociedad (capacidades físicas y cognitivas, diversas visiones ideológicas o religiosas, diversas experiencias de vida, etc). Esto no significa que no existan objetivos en común dentro de las sociedades. Todos deseamos el progreso y el desarrollo. Pero los caminos que tomamos para llegar a éstos objetivos suelen ser distintos. En otras palabras, nuestras posiciones en la sociedad suelen ser distintas, pero si profundizamos en nuestros intereses vamos a encontrar muchos más puntos en común de los que imaginamos.

El líder de una comunidad está obligado a encontrar éstos puntos en común y no dejarse llevar por destemplados cantos violentistas que alientan el conflicto. Si lo hace, los conflictos se profundizan y la sociedad puede ser conducida a una situación de permanente confrontación en donde nadie saldrá ganando y lo único que se generaría es que las diferencias sociales se profundicen y – peor aún – lleguen a volverse irreconciliables. Una sociedad que llega a esta condición es una sociedad desahuciada y condenada al fracaso. No en vano la política es el triunfo del consenso frente al conflicto.

Nuestro presidente se ha dado cuenta de esta situación. No obstante dentro de su equipo muchas personas lo motivaban a lanzar la bomba nuclear contra el fujimorismo (generando una confrontación mucho más abierta con ellos y que nos hubiese puesto en una situación de “punto sin retorno” respecto a las posibilidades de entendimiento entre el gobierno y el principal grupo opositor) al final la cordura se terminó imponiendo. No se puede en ese sentido menospreciar la labor del Cardenal Cipriani como mediador de una conversación en la cual todos hemos ganado y ojalá se mantengan los canales abiertos entre ambos líderes y sus agrupaciones.

PPK parece haberse dado cuenta de su condición de presidente de TODOS los peruanos. Pareciera que esto se da por descontado cuando alguien alcanza la máxima magistratura, pero basta ver nuestros últimos gobiernos para darnos cuenta que esto no necesariamente se ha dado. Y ser el presidente de todos los peruanos implica el tender puentes antes que el sembrar obstáculos y resaltar aquello que nos une antes que aquello que nos separa y todo lo que digo puede sonar muy idealista pero les pregunto ¿es viable un gobierno basado en la confrontación y el conflicto permanente? No debemos olvidar además que con una bancada tan pequeña y con pocos operadores políticos un escenario de confrontación es un suicidio político para el gobierno y ya suficientes enfrentamientos bobos hemos tenido con la censura al ex ministro Saavedra.

Nos encontramos entonces de esta manera a puertas de terminar el año y los primeros 5 meses de gobierno de PPK. Es evidente que su inicio ha sido muy accidentado, no solo como consecuencia de la falta de adecuados operadores políticos, sino también por las bombas de tiempo encontradas en diversas entidades del Estado luego de 5 años de humalismo, gobierno donde la ineficacia e incapacidad se pusieron de manifiesto. Pareciera que es recién en este momento que el gobierno está logrando la necesaria calma como para desarrollar adecuadamente su trabajo. No dudo de la capacidad técnica de las personas que acompañan al presidente Kuczynski. Sin embargo es necesario incidir en la conformación de un equipo político lo suficientemente capaz como para enfrentar los retos venideros en un país tan complejo como el nuestro. Por el bien de TODOS los peruanos ojalá que así sea.

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