La Unión Incivil, por Pablo Ferreyros

295

Se ha discutido mucho sobre si la homosexualidad es natural y moral. Sin embargo, eso es completamente irrelevante para determinar si se debería crear una nueva institución jurídica y un nuevo estado civil que posibiliten algo similar al matrimonio para las parejas homosexuales. Lo que sí es relevante es preguntarnos cuál es la finalidad de hacerlo y qué conseguimos con ello.

Empecemos por entender que las uniones de facto pueden existir perfectamente sin formalizarse ante el Estado y que no todas tienen que hacerlo. No formalizarlas no significa prohibirlas ni limitar la libertad de nadie. Simplemente es dejar fuera de la regulación estatal una actividad que ya existe y que está totalmente permitida; como se hace con tantas otras. Si existe la opción de formalizar ante el Estado la unión entre un hombre y una mujer, es porque  que esta podrá afectar potencialmente a terceros –los hijos- a los que el Estado debe proteger.

Esto no ocurre en las uniones homosexuales, que son relaciones afectivas que no tocan a nadie más que a los propios involucrados. Esta es precisamente la razón por la que no se las debe prohibir y por la que tampoco es necesario regularlas. Quien mejor expresa este punto es el decano de derecho de la Universidad de Oviedo, Ramón Durán: “La afectividad es un fenómeno personal libre, siempre y cuando los partícipes no afecten a terceros. El Estado no puede inmiscuirse en las relaciones de afectividad porque son personales. El Derecho se fija en una relación afectiva de utilidad social (…) El Derecho no regula afectos”.

Lo que el Derecho sí regula son temas patrimoniales, y es en este sentido que podría tener algo que hacer con las uniones homosexuales. Sin embargo, para esto no es en absoluto necesario crear un tercer estado civil. Como bien indica el constitucionalista Javier Valle-Riestra “(los homosexuales) pueden vivir unidos sin fabricarles una institución ad hoc. No se es más progresista por apoyar la ley propuesta por Bruce (…) ¿Qué hacer? Pueden ir a cualquier notaría y declarar que forman una comunidad de bienes y pedir que se inscriba en el Registro personal de los Registros públicos”. Así de simple.

Si se considera que lo patrimonial no es suficiente y que deberían incluirse también cuestiones adicionales como seguro social, pensiones o poder de decisión en caso de emergencias médicas; existen proyectos de ley como el de Unión Solidaria de Chávez o el de Atención Mutua de Lay que lo regulan. ¿Qué es lo que estos proyectos no dan? Vinculo de parentesco, pues no crean un nuevo estado civil ni son exclusivos para parejas homosexuales, sino que están pensados también para personas que deseen compartir gastos sin mantener relaciones sexuales.  Cubren, sin embargo, lo que las primeras podrían requerir para facilitar el proyecto de vida de sus integrantes. ¿Por qué insistir entonces con la Unión Civil?