[OPINIÓN] La “viveza” y creatividad criolla

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Comenzamos el 2015 con “grandes proyectos viales que van a solucionar el caos vehicular de Lima”, como la ampliación de carriles de la Costa Verde y el intercambio vial entre la Av. Benavides y la Panamericana Sur, y seguimos con el by-pass de 28 de julio y la Línea 2 del Metro de Lima. Los planes de desvío mal implementados y la concentración de vehículos en zonas usualmente más tranquilas incrementaron el caos común de las calles de nuestra capital y las quejas constantes de los limeños sobre las autoridades municipales, la corrupción e ineficiencia.

Sin embargo, los problemas de ejecución de los proyectos no son los únicos que están haciendo cada día más desastroso circular por Lima; nuestra actitud como ciudadanos frente a las normas de tránsito y el respeto a los demás está complicando mucho más la situación.

En Lima, las normas y señales de tránsito son sugerencias que preferimos no tomar en cuenta: el símbolo de “PARE” pintado en la pista es, para algunos, un “sobrepare” y para la mayoría, inexistente; las líneas de división de carriles son invisibles y en una calle de dos carriles pueden armarse hasta cuatro; el crucero peatonal es la zona de la pista que nos permite estar dos metros más cerca de nuestro destino, por lo que no hay posibilidad de dejarlo libre; y preferimos ignorar la direccional que algún pobre diablo se atrevió a utilizar.

Además, esa “creatividad de peruano” de la que estamos tan orgullosos sale a relucir en este ámbito también, dándole uso a ese carril desocupado para evitar esperar en la cola de tráfico (aunque esté en contra), aprovechando que la berma está baja y cruzando al carril que debimos tomar antes pero que decidimos no hacerlo porque había muchos autos, bajando en retroceso la subida de la Vía Expresa porque abajo había menos tráfico que arriba, entre muchísimos ejemplos más.

Bueno, y ¿por qué no son sancionadas todas las infracciones que les menciono y las miles de otras que no están por no tener suficiente espacio en este artículo? Porque nuestra hermosa policía nacional tiene la misma actitud hacia el incumplimiento de normas que el resto de limeños: les importa poco y prefieren seguir a la corriente. Cuando están dirigiendo el tránsito, se concentran en cuántas veces hay que mover el brazo para indicarle a los vehículos que sigan, ignorando todas las “vivezas” que suceden delante de ellos y, si alguien les comenta que deberían intervenir en una situación, solo responden “avanzaaa nomás”; cuando no lo dirigen, están más concentrados en sus celulares que en lo que pasa alrededor, y cuando patrullan se comportan exactamente como está descrito en el párrafo anterior.

Esta actitud generalizada, la falta de respeto hacia los demás y el pensamiento de corto plazo que lleva a acciones como obstruir el cruce de dos avenidas porque así me siento más cerca de mi destino, son los agravantes de esa congestión vehicular con la que tenemos que vivir todos los días.

¿Por qué no podemos evitar bloquear el cruce y perder esos dos segundos de luz ámbar para ganar una vía libre en lugar de quedarnos diez minutos esperando a que alguien desenrede el nudo de taxis, autos, camionetas y combis? Debemos empezar a dejar el lado negativo de la “viveza y creatividad peruana” para poder desarrollar una sociedad en la que un PARE signifique PARE y dónde no necesitemos impedimentos físicos como una berma alta o un muro para respetar una línea divisoria entre carriles. Demostremos que no somos una sociedad perdida y que podemos cambiar, aunque nuestras autoridades no lo hagan y aunque sigan faltando los proyectos de desarrollo vial.