Laboralmente después del Estado de Emergencia, por Joaquín de los Ríos

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La reactivación económica desde el punto de vista laboral va a ser muy difícil y dura. Es evidente que “las buenas intenciones” no han sido suficientes ya que nos encontramos con la falta de planeamiento y coherencia en la emisión y contenido de las medidas instauradas por el Sector Trabajo.

Al inicio de la cuarentena el Ministerio de Trabajo y P.E. se manejó a través de la dación de comunicados, notas de prensa y otros documentos no normativos, que llevaron a las empresas a tomar medidas inmediatas; sin embargo, estas luego fueron reguladas por una serie de dispositivos legales con un sinfín de requerimientos y fórmulas, emitidos obviamente a destiempo, y cuyos alcances son ambiguos en algunos casos y en otros adolecen de claridad meridiana, lo que ha dado lugar a varias fórmulas creativas interpretativas sustentadas por varios abogados laboralistas.

Con ello se ha suscitado gran confusión e incertidumbre en los trabajadores y las empresas y una evidente desprotección al colocarlos frente a eventuales contingencias que darán lugar a gran cantidad de denuncias y demandas ante SUNAFIL y el Poder Judicial lo que inevitablemente originará una innecesaria saturación en sus funciones.

El exceso de normas emitidas por el Ministerio de Trabajo, así como las normas de otros sectores, dejan entrever que posiblemente exista una intencionalidad, la que estamos expectantes de conocer, esperando que el fin no sea crear inestabilidad para algún fin político, ya que ello sería inaceptable.

Ahora bien, respecto a cómo se ve el futuro después de la cuarentena, es inevitable decir que se vienen tiempos de cambios que involucran a todos los actores sociales.

Tengamos en cuenta que la regulación laboral en el Perú pese a la reforma de flexibilización que se dio en los años noventa, sigue siendo rígida. Es así como consideramos que después de la cuarentena, se hará necesario que nuestro gobierno contemple algunos cambios legislativos en materia laboral a efectos de lograr no solo un mayor acceso al empleo sino también la preservación del mismo, y a pesar que a muchos le da miedo decirlo en voz alta, también se debe contemplar los mecanismos de desvinculación.

Por parte de las empresas, estas tienen que estar preparadas para enfrentar la coyuntura actual y sus consecuencias, lo que implica un proceso de cambios que conllevará la reconversión de sus organizaciones en los sistemas de control y dirección, procesos de transformación digital y manejo de recursos humanos. En este contexto, se van a tener que tomar medidas relacionadas con la reducción de su headcount (planilla salarial); el congelamiento de nuevas contrataciones; la reestructuración de los ingresos de los trabajadores; la flexibilización de la jornada y horarios de trabajo; un mayor uso de la figura del trabajo remoto o teletrabajo de forma permanente; la reducción de proveedores; la migración a oficinas más pequeñas o a co-workings, entre otros.

Las áreas de Recursos Humanos ahora si tendrán que trabajar juntamente con los encargados de la Seguridad y Salud en el Trabajo a efectos de cumplir con todas las medidas de seguridad que se requieren para lograr la reincorporación progresiva de sus trabajadores de manera segura y confiable, teniendo en cuenta que en todo este proceso el tema de la prevención constituye un pilar fundamental para tales efectos.

Si bien el panorama laboral después de la cuarentena y del estado de emergencia no es del todo alentador, esperamos que el gobierno ejecute las medidas que se requieren a efectos de regular la transición del confinamiento a la reactivación del empleo, y lo que es más importante, que el Ministerio de Trabajo ejecute acciones claras y coherentes de su parte, que brinden seguridad jurídica a todos los peruanos, recuperando así su rol fundamental de ser la institución rectora de la administración del Trabajo y la Promoción del Empleo que nuestro país requiere.

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