Lactancia materna: del instinto a la acción, por Verushka Villavicencio

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Yifat Susskind salió a pasear con su bebé por primera vez el 11 de setiembre del 2001 y se encontró con la destrucción de las Torres Gemelas. Instintivamente lo volteó para que no viera lo que sucedía mientras regresaba corriendo a casa. Diecinueve años después, su bebé creció, ella se repuso y avanzó como cientos de madres primerizas. Afirma que la única forma de salir adelante en medio de una crisis es arriesgarse a ejecutar lo que nadie ejecuta para que al pasar el tiempo veamos el resultado de nuestras acciones. Su instinto de gestionar la incertidumbre con proyección al futuro la llevó a seguir. La maternidad encontró su camino y ella se empoderó en su lucha por los derechos de las mujeres que viven la violencia.

Y es que la vida fluye sin cesar. El cálculo es que 116 millones de bebés nacerán durante la pandemia en todo el mundo, según UNICEF. En Perú, el Ministerio de Salud hasta mayo registró 53.837 nacimientos, con un promedio de 62 partos al día. Antes de la pandemia, el promedio era 52 partos. A su vez, los partos vaginales también se han incrementado de 29 a 42. La maternidad se repone a la crisis.

El 27 y 31 de marzo del 2020 nacieron en el país los dos primeros bebés con madres infectadas por el COVID-19, en el Hospital Rebagliati. Ambos dieron negativos a las pruebas. La pregunta siempre queda en el tintero, ¿deben darles de lactar las madres con el virus a sus bebés?

El Ministerio de Salud recomienda a todas las madres con el virus o sin él, que no dejen de lactar a sus bebés. Y es que la leche materna los inmuniza, pero además, la conexión que se establece durante la lactancia asegura un vínculo emocional que contribuye al desarrollo de una personalidad independiente y segura. El acto de amamantar provoca la conexión de la mirada entre la madre y el hijo que se fortalece por la succión de la leche materna. En ese instante, la madre produce las hormonas de oxitocina y prolactina, que se traducen en niñas y niños más equilibrados psicológicamente y con menos problemas de hiperactividad, depresión y ansiedad al crecer. Es por eso que la lactancia se recomienda durante los seis primeros meses de vida y luego se debe integrar una alimentación complementaria.

En el Comité de Lactancia Materna del Hospital Hipólito Unanue se explicó que las madres que amamantan deben lavarse las manos antes y después de tocar a su bebé, utilizar mascarilla mientras lactan para evitar que su saliva caiga sobre la boca u ojitos del recién nacido y asear las superficies que hayan tocado, como pañaleras o juguetes, más aún, si han sido diagnosticadas con COVID-19. Se recomienda también desinfectar el pecho antes de dar de lactar y que la madre use una muda de ropa específica para esta acción.

En caso el COVID-19 impida a la madre amamantar a su bebé, es recomendable que se extraiga la leche y se asegure que el bebé la tome en un biberón desinfectado. Hasta la fecha, no hay estudios que determinen el contagio del COVID-19 a través de la leche materna. Un informe de la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud, emitido el 8 de abril del 2020, sostiene que no se ha detectado el virus en la leche materna de madres infectadas, pero siendo una enfermedad reciente, las madres que lactan deben tomar las precauciones del caso, pues podrían contagiar a su bebé por la saliva, tocándolo con manos contaminadas o exponiéndolo a superficies no desinfectadas como juguetes o ropa.

El mismo estudio propone que no se deje de adoptar el contacto piel con piel de la madre con el bebé. Y es que la vida fluye, encuentra su camino. A los nueve días del inicio de la cuarentena, nacieron trillizos, en el Hospital Guillermo Almenara y seguirán naciendo bebés en medio de esta u otra pandemia. Lo que no puede suceder es que el sistema de salud siga desbordado para atender el derecho a la salud de cada peruano. Desde el 15 de abril se registró al primer bebé con COVID-19, cuya madre dio positivo al examen. A la fecha, se desconoce la evolución de este caso, pero ahora se procede a tomar la prueba a las madres antes de iniciarse el parto en todos los centros de salud. Y se entiende que se adoptan todas las medidas para evitar el contagio de la madre al bebé, durante el parto.

La maternidad es un acto de esperanza que merece ser protegido pero que encierra un gran valor: proteger al otro. La lactancia es una expresión de este acto de amor. Si las políticas públicas partieran de este principio se diseñarían e implementarían para atender las necesidades de los más vulnerables comprendiendo sus circunstancias. Yifat Susskind, concluye en su charla TEDEx que pensar como una madre ayuda a construir el mundo que queremos, pues su razón y su corazón están a disposición de buscar lo mejor para sus hijos. Así, la lactancia materna es una señal de esperanza y resiliencia ante cualquier circunstancia que pasa del instinto a la acción.

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