Las canteras de sillar: Reflexiones ocho años después, por Alfredo Benavides Watmough

«Esperemos que, de ser el caso, las intervenciones futuras se adhieran a la estética y sentimiento milenario que ha caracterizado tanto a las canteras de sillar de Arequipa, y no se caiga en el mismo juego que las invasiones».

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El internacionalmente premiado documental Los Cortadores de Sillar (2018) ahora está disponible gratuitamente en Youtube.

La primera vez que fui a las Canteras de Añashuayco fue a comienzos del 2013. Tenía tan solo dieciocho años y recién me había graduado del colegio, para cuando mi padre me pidió grabar un video como introducción a su tesis de maestría de la Universidad Católica a la que titularía “Las canteras de sillar como paisaje cultural”. Sin mayor explicación y contexto viajamos a Arequipa, tomamos un taxi rumbo al -aparentemente- incógnito lugar, puesto que ni el taxista local conocía a dónde nos llevaba. Para entonces, no imaginaba todo lo que pronto sucedería.

Arribamos, y, la primera impresión que tuve fue la de un lugar interesante aunque intrascendente. Bajo los extenuantes rayos del sol y con la radio encendida, un pequeño y esparcido grupo de sujetos solitarios cortaban las piedras de sillar en silencio. Tan solo podía escucharse los sucesivos sonidos de sus herramientas golpeando, y así, extraían un recurso que, -a mis ojos-, parecía infinito. Vestían unos harapientos atuendos, cuyas máscaras improvisadas que cubrían completamente sus rostros, hacían que parecieran personajes post-apocalípticos. Los canteros no hablaban mucho, y cuando lo hacían, las palabras brotaban con dificultad.

En principio, las canteras me parecieron imponentes y a la vez intimidantes, esto, por la majestuosidad de su colosal tamaño y estructuras de otro mundo, parecían provenientes de una cultura prehispánica con un aura celestial y cósmica, se robaron toda mi atención; decidí, entonces, retratarlas con mi cámara.

Mi percepción cambió el último día, cuando tuve la suerte de presenciar una reunión de canteros donde, David Rodríguez, el personaje con más liderazgo y presidente de una porción de las canteras, discutía con otros cortadores el inminente peligro de perder la concesión por culpa de un tercero, no se mencionaba el nombre o identidad. Honestamente, para entonces, yo no entendía mucho el tema, y aún así documenté la reunión. Me parecía que era un asunto complicado, muy fuera de lo ordinario, que incluso los mismos canteros no comprendían. Sin embargo, los asistentes a la reunión dejaron en claro que las canteras de sillar eran mucho más que una simple mina, tenían una gran importancia para los cientos de cortadores que laboraban en ellas; pues habían creado una identidad en conjunto. Al final del día nos fuimos todos en un tico. Regresé a Lima esa misma noche. Muchos años después me di cuenta que, probablemente, aquel tercero detrás de la problemática de la reunión era un traficante de terrenos. Y, posiblemente, los canteros no se habían dado cuenta de ello.

A finales del 2013, postulé el corto “Las canteras de Añashuayco” al ahora difunto “Festival de Lima Independiente”, y, a pesar que el jurado dijese que era uno de los mejores que había recibido, me pidió que se eliminase varias partes que, aparentemente, no eran de su agrado, re-editándolo a sus “estándares”. Decidí, entonces, no postular y solamente colgarlo en Youtube. Para entonces no había mucho contenido cinematográfico de las canteras en internet. Podría decirse entonces, que “Las canteras de Añashuayco” fue algo novedoso, y por tanto, obtuvo un buen recibimiento.

A mediados del 2014, gracias al trabajo de las ONG “Centro de Investigación, Educación y Desarrollo” más conocido como CIED, y, “Fondo Empleo”, asistí a una gran ceremonia que declaraba a los cortadores de sillar como patrimonio cultural inmaterial de la nación; en la periferia de Arequipa hay docenas de canteras, distintas las unas de las otras, y los cortadores de todas ellas asistieron. Se inauguró “La ruta del sillar”, que acondicionaba para uso turístico la cantera principal llamada “Los cortadores”. David y otros canteros en sus relucientes nuevos uniformes se convirtieron en guías, sin dejar de lado su trabajo. Fue ahí, cuando con otros ojos, aprecié realmente la importancia de las técnicas ancestrales que utilizan. Sin embargo, un tema no pudo escapar de mi atención durante todo ese tiempo: el creciente número de invasiones.

En la última década, Arequipa ha experimentado un fenómeno migratorio similar al de Lima en los años 70’s, con una cantidad descomunal de invasiones encabezadas por mafias dispuestas a apoderarse ilegalmente y destruir todo a su paso. Fue entre los años 2013 y 2014, cuando la cantera “Cantarillas”, ubicada al costado de la cantera “Los cortadores” fue completamente destruida, sepultada y lotizada tras ser invadida con total impunidad. Desde la inauguración de “La ruta del sillar”, el contenido presentado en televisión y redes sociales ha abarcado tan solo reportajes turísticos y notas en vlogs, solo en algunos casos se ha tocado el tema de las invasiones, aunque de manera breve. Ví, entonces, la necesidad de hacer un documental más completo que explorase a fondo el aspecto histórico, social, económico y ambiental de las Canteras de sillar, tomándolas como caso de estudio sobre la problemática de las invasiones en el Perú. Al respecto, publiqué una nota en Lucidez.

Cuando pienso en cómo los primeros invasores veían a las Canteras, imagino una reacción parecida a la mía el primer momento en que las vi: indiferente al valor histórico-cultural. Un lugar aparentemente inhóspito, con sujetos extraños enmascarados, lleno de basura y relave de una fábrica cercana; un lugar misterioso que, al menos te lo contasen, era casi imposible valorar.

La puesta en marcha de “La ruta del sillar” coadyuvó a prevenir que las invasiones avancen. De manera gradual, las Canteras pasaron de ser un lugar prácticamente desconocido a ser un atractivo turístico popular de Arequipa; sus icónicas imágenes ahora son incluidas en videos promocionales de la región, e, incluso, aparecieron en el debate presidencial del 2021, llevado a cabo en la ciudad de Arequipa. En efecto, las Canteras han sido posicionadas como parte de la identidad arequipeña, y, desde entonces, al menos los canteros de “Los Cortadores” han dejado atrás sus quejas respecto a las invasiones, motivo de constantes enfrentamientos en el pasado.

En el año 2018, estrené el documental “Los cortadores de sillar” en la Semana de Cine de la Universidad de Lima. Tuve el agrado de invitar personalmente a la arquitecta Beatriz Vilca, presidenta del CIED, quien me contó que pese a la revalorización de la cantera principal años atrás, otras siguen en constante peligro; participó en operaciones de desalojo en conjunto con la Policía Nacional del Perú en la cantera “Culebrillas” al punto de ser atacados con armas de fuego; contó cómo las balas la rozaron, salvándose de milagro. Beatriz ha recibido constantes amenazas de muerte.

Pese a que las canteras existen desde hace varios siglos, la intervención cinematográfica más temprana fue recién en el año 1984 por el cineasta peruano José Antonio Portugal, con el corto titulado “Los hombres del viento”. Es curioso pensar que la revalorización ha sucedido prácticamente en simultáneo a su casi destrucción, de alguna manera esto refleja que en el Perú, por alguna u otra razón, las cosas se hacen en el último minuto. Es evidente que la única cantera que está a salvo es la cantera principal “Los cortadores”, ya que ha recibido toda la atención mediática y turística por parte de reportajes, videos de Youtube, y hasta películas como “La cantera” dirigida por Miguel Barreda Delgado. Es por eso que hoy hago un mea culpa, puesto que -incluso cuando sí fui a Cantarillas- basé mi documental exclusivamente en “Los Cortadores”. Existen decenas de otras canteras más alejadas que no gozan de la misma atención y por ello su situación actual es precaria. Urge, indudablemente, una ley para protegerlas a todas.

Los peruanos damos por hecho las invasiones, nos hemos acostumbrado a verlas al costado de la carretera. Es más, una gran parte de la ciudad de Lima fue construída -y sigue siendo- en terreno invadido. No obstante, es fundamental reflexionar sobre dónde estas invasiones han tomado posesión. Si utilizamos las canteras como referente, cada paisaje tiene su propio encanto, sin mencionar el valor histórico-cultural que es aniquilado para siempre una vez que se construye algo encima. Es crucial que todo peruano sea consciente de los ecosistemas que lo rodean, de la belleza de sus paisajes y su valor cultural, revalorizando todo de lo que alguna vez fueron. Pensemos, además, en las posibles culturas prehispánicas que pudieron vivir ahí. Nótese la problemática actual de las huacas en Lima, por no mencionar la odisea de Caral.

La última vez que fui a las canteras en el año 2019, me impresioné al ver la ingente cantidad de turistas cautivados por la historia del lugar, que los mismos guías contaban con desmesurada pasión. A pesar de ello, regresé de mi viaje con un sabor agridulce, quizás la cantera “Los cortadores” ahora era un paisaje demasiado turístico. Una trágica ironía: de manera personal, el encanto original era el de un lugar majestuoso, pacífico y místico, alejado del mundo. He ahí la necesidad de las futuras generaciones en trabajar en conjunto en políticas públicas que comprendan los paisajes ante posibles intervenciones con el fin de no desnaturalizarlas.

Un claro ejemplo de desnaturalización son estos nefastos posibles proyectos que -en la práctica- serían igual de perniciosos que las invasiones. El Gobierno Regional de Arequipa promovió la construcción de un parque temático dentro de las canteras, que, evidentemente, destruiría el paisaje natural y desalojaría a los canteros. ¿Es realmente ésta la solución al inminente avance de las invasiones?

Esperemos que, de ser el caso, las intervenciones futuras se adhieran a la estética y sentimiento milenario que ha caracterizado tanto a las canteras de sillar de Arequipa, y no se caiga en el mismo juego que las invasiones.

Los Cortadores de Sillar está disponible gratuitamente en Youtube en los siguientes enlaces a partir de las 6pm el 16 de octubre del 2021:

Trailer: https://youtu.be/GXDT5Ts3IQ4

Pelicula completa: https://youtu.be/nhqUa0mF8Q4