Las cartas sobre la mesa, por Gonzalo Ramírez de la Torre

1.088

Nací el 30 de julio de 1994, Soy estudiante universitario y hace menos de una semana asumí como Director General de Lucidez.pe. Desde muy joven tuve interés por la política. Nunca me vi (ni me veo) como un político pero siempre me gustó enfrascarme en debates ideológicos y someter la coyuntura al rigor de mis ideas, las mismas que, desde niño, me gustó nutrir leyendo y aprendiendo de grandes pensadores y políticos, vinculados a las ideas de la libertad y del orden. Fue en ese momento cuando noté que lo mío era el periodismo, un espacio para compartir mis convicciones, luchar por ellas y someterlas al escrutinio público. Mis ideales me trajeron al periodismo y mi compromiso de luchar por ellos me llevarán siempre a buscar la independencia de los ideales ajenos.

Por ello, Lucidez nace en el 2013. En aquella época era un boceto, un simple blog con artículos que compartía de forma entusiasta con mis amigos y que rara vez gozaban del comentario crítico de algún desconocido. Un diván donde exponía mis ideas, mis sueños y donde, sobre todo, iba encendiendo mi gusto por el oficio periodístico. Con el tiempo llegarían mis socios para sembrar un sueño, el mismo que, luego de largos meses de discusión y trabajo, empezaría a crecer, a florecer y a convertirse en el portal joven – aún con mucho por crecer y madurar– que es hoy.

Pero el cambio más importante por el que ha pasado Lucidez, y que mis socios y yo vemos como padres orgullosos, es que el diario tiene una identidad propia. Lucidez ya no es la bitácora personal que manejaba en forma de blog, si no camina con piernas propias, piensa y razona como institución independiente, libre de caudillismos y emancipada de cualquier tipo de ego.

Este diario fue el comienzo de mi carrera periodística, me dio la posibilidad de sacar adelante mi propio estilo, de experimentar y de aprender de los ‘ires y venires’, no solo de la actualidad y la noticia, si no de las relaciones humanas y la responsabilidad laboral.

Con la misma independencia que busco mantener de Lucidez como institución, concepto difícil de entender para algunos periodistas que viven subyugados a líneas editoriales impositivas y acaudilladas, entré a practicar en El Comercio en agosto de este año. Una oportunidad que me llevó a aprender, esta vez un poco más metido en la cancha, sobre el oficio que me apasiona. Lo más divertido de trabajar en dos medios de comunicación diferentes e independientes es el reto de discutir mis ideas con muchas personas y sobre todo ver cómo desde adentro se cuida la noticia para darle al lector lo que merece.

Si hay algo que deseo en esta vida es nunca dejar de aprender. Lo hice en el colegio, lo hago en la universidad, en Lucidez, en El Comercio, y en el futuro aprenderé de otros diarios que me abran las puertas. El Periodista nunca puede ponerle un punto final a su formación, la complejidad de la novedad y la intensidad de los cambios en el mundo lo obligarán siempre a seguir construyéndose.

Lo mismo quiero que suceda con Lucidez. Quiero caminar con este diario, acompañarlo a formar su propio camino, ayudarlo a renovar, día a día, su vigencia. Haciéndolo crecer con y para la gente que lo lee. Siempre apelando a la pluralidad y a la tolerancia.