Las expresiones de Roxanne Cheesman, por Federico Prieto Celi

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He leído una conversación entre Roxanne Cheesman, en los tristes momentos de la muerte de Alan García, que reflejan el dolor de la madre de Federico Dantón García Cheeman, con el sinvergüenza de Jorge Barata, obstructor eficaz de la justicia peruana. El fiscal José Domingo Pérez ha declarado que ese diálogo “demostraría un intento de obstruir la justicia” por parte de Roxanne Cheesman para evitar que el señor Jorge Barata se manifieste con la verdad.

El señor fiscal Pérez necesita asesoramiento de un antropólogo de prestigio para que le explique cómo reacciona una madre a la muerte del padre de su hijo. Durante siglos, la Iglesia católica no aceptaba los panegíricos fúnebres de los fieles que por su fama de santidad podían ir a un proceso de beatificación y canonización. Porque en el momento del entierro solo se dicen palabras amables. Cuando Fernando Belaunde Terry volvió al Perú para las elecciones de 1980 se preguntaron los periodistas por el recién fallecido general Juan Velasco Alvarado. Belaunde contestó: Paz en las tumbas.

El señor fiscal Pérez necesita igualmente asesoramiento de un psicólogo de prestigio para que entienda que no puede hacer declaraciones a la prensa sin haberlas sopesado convenientemente. ¿Acaso es el único peruano que no se ha dado cuenta que el señor Jorge Barata no es un colaborador eficaz sino un mentiroso que manipula lo que dice en favor o en contra, mientras que el Estado peruano lo trata como si fuera el profeta Isaías? Lo dicho por Roxanne Cheesman es lo explicable en ese momento; no tiene valor permanente. Las respuestas del interlocutor brasileño es una más de sus mentiras; hay que exigirle que diga la verdad, independientemente de la conversación con Cheesman.

El respeto que se merece Alan García por haber sido dos veces presidente de la República, y la pena que produce su suicidio, no deben ser obstáculo para un proceso judicial bien llevado sobre la corrupción en su gestión pública. Pero, señor fiscal Pérez, compórtese como gente decente, en vez de buscar publicidad gratuita en los diarios. Su comportamiento profesional es seguido con ojos vigilantes por los peruanos, y no sabemos todavía cómo será para usted el juicio final de la opinión pública.

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