Las ladys de todos los días, por Eduardo Herrera

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La semana pasada estuve casualmente en una Comisaría y vi un cuadro desgarrador. Una mujer con sus pocas cosas acudió a la Policía junto con su agresor que la venía siguiendo, pidiendo desesperadamente que le escucharan. Y nadie – con autoridad competente – lo hizo.

El lunes se resolvió el caso de Lady Guillén, un paradigma reciente de la lucha contra la violencia contra la mujer. El resultado es también por todos conocido. Nadie – con autoridad – le escuchó.

No es un tema de feminismo ni machismo, ni tampoco relacionado a leyes que, de esas, ya tenemos hasta para regalar. No me cansaré de repetirlo, la norma no sirve para nada si no existen autoridades que la haga respetar.

Y venga la pregunta recurrente desde que tengo uso de razón ¿cuándo se va a realizar una reforma del sistema de Justicia? Y una reforma de verdad, por cierto. La que todos reclamamos. La que las Ladys esperan también.

¿Por qué existen Jueces o Fiscales ineficientes o corruptos? Parece una pregunta infantil; la respuesta también lo es: porque los escogen así pues hijito, porque los dejan estar en esa función. Así de simple. Cualquier reforma real pasa por “meter mano” (equivalente a Liderazgo) a lo que no me canso de denominar como la cadena de la injusticia: CNM – PNP – MP – PJ – INPE. Si cree en Dios pídale que le libre de caer ahí en ese sistema.

Pero claro, el miedo de todos los gobernantes que nos ha tocado (hasta el momento) es que se le tilde de dictador al intervenir un sistema constitucionalmente autónomo (pero no autárquico). El coto de caza irreductible de aquellos que no quieren ser reformados. Y es que pedir una auto reforma es pedir como que el agresor de mujeres se rehabilite por sí mismo. Eso pasa en poquísimos casos. La estadística es tan cruel como aquella que señala el incremento de casos de maltrato familiar.

Solo un pequeño consejito, digo, como para que no se tilde a este modesto escribidor de un colérico destructor sin propuestas. Pregunto ¿no puede el CNM hacer un proceso objetivo de elección de Magistrados? Es decir, los abogados – salvo excepciones – no tenemos conocimientos para seleccionar aptitudes para un puesto de labor y ser Juez o Fiscal es básicamente eso, un puesto de trabajo. Poner en manos de una empresa – capacitada e incuestionable escogida transparentemente – un concurso que – objetivamente – seleccione a los Magistrados, por ejemplo. Así nos evitamos las entrevistas subjetivas, los exámenes de conocimiento que se venden por fuera, las hojas de vida inmensas que lo único que hacen es gastar papel, la discrecionalidad abusiva y gris. Empezamos desde el origen (como no puede ser lógicamente de otra manera).

Lo lamento, Lady, no te escuchamos. Todos fallamos (una vez más).