¿Ley Pulpín o Congreso Pulpín?

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El martes 16 de diciembre del año pasado, fue promulgada la ley que crea un Nuevo Régimen Laboral Juvenil. Esta ley lo que busca es fomentar la contratación de los jóvenes entre 18 y 24 años, cuya tasa de desempleo es casi el triple del desempleo general en el Perú. ¿Cómo? Abaratando la mano de obra juvenil – solo en el caso que nunca hayan estado en planilla o estén 90 días desempleados – para agilizar su ingreso al mercado laboral formal. De la misma manera, busca ayudar a que los jóvenes que se encuentren trabajando bajo otro esquema puedan ingresar a planilla y gozar de algunos beneficios laborales. Para mayor detalle sobre las implicancias de esta ley, pueden revisar mi artículo del miércoles 17 de diciembre.

Un mes después de la promulgación de esta ley, han ocurrido un sinfín de actos en contra de la misma, algunas más disparatados que otros:

  • PPK respaldó categóricamente la ley, para días después – y después de darse cuenta que no le convenía políticamente – retractarse y rechazarla, pidiendo que se derogue lo antes posible.
  • El popular “Techito” Bruce – quien votó a favor de la ley – confesó no haber leído el proyecto de ley y que su voto fue desinformado. Sorpresivamente, ahora está en contra.
  • Cuatro marchas juveniles tuvieron lugar en señal de protesta y pidiendo la derogatoria. Lamentablemente, todas estas marchas estuvieron protagonizadas por la violencia, poca organización y falta de liderazgo.
  • Claro figuretismo de algunos congresistas que, habiendo votado a favor de la ley, salen a marchar por esta supuesta injusticia.
  • Nuestro querido Presidente soltando frases como “tienen que pagar derecho de piso”, lo cual solo enfurecía más a los jóvenes indignados –aunque últimamente hasta la CGTP se coló a la protesta– y dejaba solo al ministro Segura.

Lo que el 72% de la población desaprueba es nada más que una falla enorme del gobierno en su capacidad de comunicar la ley y explicar de manera clara cómo es que esta va a favorecer a miles de jóvenes peruanos. Se pide la derogación de esta ley, pero es un pedido un poco extremo y radical. Sabiendo esto, algunos congresistas se han animado a soltar posibles soluciones: así, tenemos a Solidaridad Nacional planteando que sea de 16 a 21 años o Perú Posible tratando de imponer una cuota de contratación juvenil de hasta 3% de la planilla. Sin embargo, lo que se necesita es modificar la ley para incorporar ciertas correcciones al régimen laboral juvenil, para que así sea mejor recibida por los jóvenes.

Algunas de estas correcciones pueden ser: (i) que los jóvenes con título universitario o técnico no puedan ser contratados bajo esta modalidad, pues ellos sí están lo suficientemente capacitados para competir por un puesto en el régimen general; (ii) brindar la asignación familiar; y (iii) otorgar, a manera de gratificación, medio sueldo bruto por cada 6 meses de trabajo, tal como sucede con los practicantes. Con estas modificaciones creo que se podría llegar a un punto medio para que la ley tenga la aprobación necesaria y no cause más protestas. Lamentablemente, tal como lo dijo la OIT el pasado martes 20 de enero, esta ley no basta para reducir la informalidad en el Perú, pues el mercado laboral es muy rígido y, aparte de eso, existe un factor cultural muy fuerte que lo impide.

El próximo 28 de enero se realizará una sesión extraordinaria en el Congreso para debatir la Ley Pulpín. Espero no pecar de idealista al tener la expectativa de que el debate sea técnico, con fundamentos y dejando la política de lado para priorizar el bienestar económico de miles de jóvenes. Sin embargo, es muy probable que se derogue esta ley, pues lo que le conviene a los congresistas es aumentar su popularidad para las elecciones que se vienen el próximo año. Con esto quedará claro, una vez más, que nuestro Congreso es una burla o, en términos más populares, que tenemos un Congreso Pulpín.