¿Libertad para Fujimori o para Kuczynski?, por Alessandra Krause

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El concepto central de la indulgencia se basa en la intención benigna de perdonarle la pena a una persona. A la sociedad le conmueve el dolor o sufrimiento de quien está cumpliendo una sentencia, sobre la base de que ese dolor se agrava debido a una enfermedad o estado de salud. Indultar desde esa perspectiva es actuar movidos por la misericordia. Se termina remitiendo los pecados, perdonando deudas. Lo vemos en el Padre Nuestro que dice “perdona nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Si se indulta por intereses personales, estamos ejerciendo una forma de cohecho, contubernio, complicidad, encubrimiento. Se trata entonces de un pacto bajo la mesa. Un “toma la tuya, dame la mía”; una especie de negocio, de transacción o de coima; una forma de corrupción; un déjame gobernar a mi estilo, como yo quiero. Bajo estos parámetros, el Padre Nuestro que tendríamos que rezar sería “perdono tus deudas, siempre y cuando tú me vayas a perdonar las mías”. Es decir, el pacto de la componenda.

Se hubiese podido entender un indulto limpio y desinteresado a principios de gobierno, pero hoy está clarísimo que se estaría indultando al líder de la fuerza opositora con el fin de que se deje de fiscalizar.

Como lo sugirió el Ministro Fernando Zavala en el último audio, “¿me dejas pasar Chinchero, Línea 2, el GSP (gaseoducto)?”. ¿Esto es amor al prójimo? Si lo es, lo es al más antiguo estilo de la tradicional política peruana corrupta. ¿Qué significaría para el país? Más casos como el de Las Malvinas, que por componendas no se respetaron las normas. Después nos quejamos. De una u otra forma, en el Perú se indulta permanentemente a los responsables y nadie es culpable de nada; ni del friaje, ni de los puentes que no se caen sino se desploman; ni del bypass de 28 de Julio. Mas bien, se parece más a la compra de espacios en el Reino de Dios durante el siglo XVI, a quien quisiera apoyar con la construcción de la basílica de San Pedro. Cuando Pedro Pablo Kuczynski habla de indulto, no es un indulto cristiano.

Una vez más, el presidente nos enrostra su ceguera política. Su miopía política está haciendo que él mismo arme la atmósfera de su propia censura. Está tan manoseado el tema del indulto, que ahora sí va a obligar a Keiko a radicalizar medidas. Primero, porque la lideresa de FP ya está focalizada en que la estarían “comprando” con el indulto de su padre. Y si mantiene aspiraciones presidenciales para el 2021, como de hecho es así, no se va a dejar poner un chupón delante de toda la población peruana. Segundo, al estar Alberto Fujimori libre políticamente hablando, Pedro Pablo tendrá a un contemporáneo (los dos están por cumplir 79 años) con dos períodos presidenciales, exitosos para el 50% de los peruanos, quien será su principal observador. Tercero, con Alberto Fujimori fuera, la organización política del fujimorismo claramente va a fortalecerse, al margen de quién de los tres sea el próximo candidato a la presidencia. Para ello, necesariamente deben radicalizar la oposición. Sabiendo que existen otras fuerzas que buscan tomar ese espacio y con protagonismo. O por el contrario, ¿es que Pedro Pablo está buscando ganarse la indulgencia del fujimorismo?

Creo que en un escenario de libertad a Alberto Fujimori, podrían darse algunas posibles situaciones. La primera tiene que ver con la radicalización de Fuerza Popular, la cual considero negativa para el futuro de dicho partido, ya que a Keiko le convendría cogobernar con el presidente para asegurar las probabilidades de su éxito electoral con miras al 2021. Si PPK suma algún cuadro destacable de FP al Ejecutivo y logra un buen gobierno, los peruanos no van a querer voltear hacia la izquierda. Al contrario, si los resultados en la gestión van bien encaminados en los próximos 4 años, ella sería la candidata a heredar el gran sillón presidencial. El país entiende que el modelo económico de FP y PPK es el mismo. Si mi familia comienza a tener agua, seguridad; si gozo de una mejor salud y educación para mis hijos, ¿por qué habría de votar por otra alternativa política? Hoy la ira le es inútil a Keiko; que se la guarde para cuando tenga el máximo poder. La segunda está relacionada con la disputa por el espacio político de las distintas fuerzas sociales, debido a que si FP se divide y sus dos facciones se radicalizan, dejarán un espacio vacío que inmediatamente sería tomado por otras organizaciones políticas que buscan protagonismo.

Por otro lado, está el riesgo de incrementar aún más la desaprobación presidencial. Recordemos que Pedro Pablo ganó las elecciones en parte importante por el apoyo de diversas fuerzas sociales y partidos que se unieron contra el fujimorismo. Liberar a Alberto Fujimori tendrá sus consecuencias. Y sumado al reconocimiento de la ineficiencia del gobierno en aspectos como la reactivación económica; seguridad ciudadana, salud y educación, se generaría una crisis que probablemente se manifieste en la movilización social en las calles, indignada por haberles querido pasar gato por liebre. “Cuando el gringo te quiere agarrar de cholito disque indultando al chinito”.

Ojalá se deje de estar pensando en comprar espacios en el Paraíso y tiren de una vez su cable a tierra. De lo contrario, seguiremos vergonzosamente postergados de por vida al subdesarrollo y miseria de nuestros pueblos.