Libres de violencia y adicciones, por Verushka Villavicencio

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Abordar las causas de los problemas y no sólo los efectos para lograr cambios que mejoren la vida de los ciudadanos es la tarea de los gobernantes. Las cifras hablan en el “Estudio sobre prevención y consumo de drogas en la población general de Lima Metropolitana y el Callao de DEVIDA-2014”. Según el estudio, el 61% de la población de Lima Metropolitana consumió alcohol y tabaco; el 43% fueron mujeres; 80 mil personas afirman haber consumido drogas ilegales, 16% fueron mujeres.

Estos datos revelan que las mujeres consumen alcohol, tabaco (drogas legales) y drogas ilegales por razones que se pueden vincular a violencia doméstica, ansiedad, estrés, conducta alimentaria irregular, tenencia de niños a temprana edad, entre otras. El uso de estas sustancias escondería varios problemas de fondo: la violencia doméstica y/o traumas sexuales infantiles que llevan consigo. El incremento de casos de violencia familiar que reportan los Centros de Emergencia Mujer entre el 2010-2015, da cuenta de más del 60% de incremento lo que revelaría que las mujeres son víctimas de violencia de parte de sus parejas o exparejas. Es muy probable que un gran porcentaje de ellas, esconda el real problema que les vulnera el alma, usando drogas legales e ilegales.

Si vamos al detalle de las cifras veremos, según las estadísticas de los Centros de Emergencia Mujer, que el 69% de las violaciones sexuales se infringieron a niñas menores de 18 años. En tanto, el 11.8% tenía entre 18 y 25 años, el 7.6% entre 26 y 35 años. El resto era mayor de 36 años. Entonces ¿qué sucede con las niñas y las mujeres que son violentadas? Muchas rearman sus vidas cómo pueden, pero ésta herida queda latente y con el tiempo extiende sus tentáculos.

Hoy las violaciones sexuales representan el 8.9% de los casos de violencia familiar y sexual que se atienden cada día en los Centros de Emergencia Mujer del país, según el Programa Nacional contra la Violencia Familiar y Sexual del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, 2017. Es decir, cada día, niñas y mujeres son violadas, incrementando las cifras que revelan la ausencia de oportunidades para vivir en libertad de las mujeres peruanas.

Frente a esta situación, afrontar la violencia doméstica implica abordar las adicciones que adquieren las mujeres para esconder el problema de fondo: la violencia doméstica. Tema aparte es la ausencia de cifras respecto al incesto. Este tema tabú no ha sido documentado como tal. Pero todos los periodistas que hemos recorrido el país, sabemos que incluso hay pueblos donde todos los habitantes son familia. Estas mujeres campesinas, ¿recomponen o aceptan sus vidas tal y como se presenta? ¿Liban alcohol en las fiestas patronales como costumbre o para olvidar?

Las adicciones de las mujeres no responden a clases sociales, ni a temas raciales o religiosos. Son un claro indicador de una conducta destructiva porque no han logrado ser “resilientes” aceptando que no son culpables de la situación de violencia que no pudieron evitar y que vulneró sus derechos como seres humanos. “El machismo no actúa sólo cuando un hombre insulta o golpea a una mujer, sino también cuando otras personas presentan argumentos que pretenden relativizar, apañar u ocultar esa agresión. Nada justifica la violencia”, afirmó Carmen Masías, presidenta ejecutiva de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (DEVIDA).

Justamente para contribuir a reparar el daño, buscando promover la salud de miles de mujeres violentadas es que 23 profesionales de la salud mental del Ministerio de Salud se están preparando para atender las adicciones de las mujeres en el Programa de Entrenamiento del Currículo Especializado GROW (Guiando la Recuperación de Mujeres que Abusan de Sustancias), en asocio con CARE Perú y DEVIDA que cuenta con el financiamiento de la Oficina de Asuntos Antinarcóticos y Aplicación de la Ley de la Embajada de los Estados Unidos en el Perú. Llegar a las regiones para abordar la salud desde un enfoque integral podría ser un gran paso hacia la solución del consumo de alcohol, tabaco y drogas en mujeres.

Pero una solución que apunta al fondo del problema se esbozaría también en la implementación de la Estrategia Nacional de Lucha Contra las Drogas (ENLCD) 2017-2021 que apoyará la Unión Europea (UE) brindando asistencia técnica al personal de las instituciones involucradas que enfrentan el narcotráfico en 21 regiones del país.

Celebrar a la mujer y a la niña tendrá sentido cuando tengamos oportunidades de desarrollo con equidad. Merecemos avanzar libres de violencia y adicciones.