Los 10 Años del “Alligator” de The National

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La banda de Ohio ya había demostrado su potencial en “Sad songs for Dirty Lovers”, pero en el 2005 The National logra juntar todas las piezas para formar Alligator y demostrar que planean hacer música excelente por mucho tiempo. Conmemoremos los 10 años de esta gran pieza.

El disco te dice qué vas a escuchar desde el arranque: una voz gruesa que confiesa reflexiones personales con letras inteligentemente oscuras, coloreadas con un tanto de comedia (ejemplo perfecto “Secret Meeting”). Si bien al comienzo puede costar divertirse con la voz de Matt Berninger, luego de unas escuchadas terminan siendo envidiables tanto su voz como sus ingeniosas letras. Eso sí, no descuidemos la gran composición musical que hay detrás. Con simpleza estos sujetos logran crear un rock honesto y único con detalles que asombran con cada escuchada…pero eso lo notarán ustedes probándolo (pueden seguir la batería de “Looking For Astronauts”).

Quien quiera describir el sonido de esta banda siempre va a mencionar la gran ciudad de New York, más específicamente Brooklyn. Y este es el disco idóneo para entender por qué. Su sonido nos carga de melancolía e insania. Versos como: “How can anybody know how they got to be this way” dejan un sentimiento vacío y reflexivo suficientemente fuerte para mantenerte colgado hasta el final. O el ácido verso de Mr.November: “I wish that i believe in faith, i wish i didn’t sleep so late”, que en resumen son un reflejo de lo que podría suponer vivir en una ciudad grande, llevándote a la locura pero amándola cada segundo.

Nunca abusan de los recursos que tienen y pareciera que, luego de haber experimentado en sus discos anteriores, llegaron a conocerse musicalmente lo suficiente para explotar sus virtudes dando esa onda tranquila y melancólica que nos hace estallar por dentro. Una conexión por parte de todos, en cuanto a concepción musical, que no siempre se tiene en los buenos grupos.

Lo que nos deja en claro este disco es que la música fresca y honesta tiene formas un poco más oscuras muchas veces, y vale la pena abrirse para disfrutar un buen rato con los relatos de Berninger. Aunque como dije antes, la verdadera conclusión la sacarán ustedes probándolo.