Los cinco sucesos más tristes del 2015 a nivel nacional

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El gobierno peruano le puso al 2015 el rótulo del ‘Año de la diversificación productiva y el fortalecimiento de la educación’; no obstante, bien podría ser también el año de los sinsabores deportivos, del renacimiento del terror, de la indignación colectiva por la inseguridad, de los Estados de Emergencia o, inclusive, de las mafias portuarias. Aquí un repaso del otro lado de la vida, las cosas feas o tristes que nos tocó a todos los peruanos y que nos motivan a cerrar aún más rápido este año.

1) Los casos de dopaje en los Panamericanos de Toronto

El Perú consiguió su victoria más importante en los juegos Panamericanos de Toronto 2015 -la última edición antes de que el evento deportivo llegue a nuestra capital en 2019- con cuatro medallas de oro, tres de plata y seis de bronce, superando -inclusive- el récord que teníamos en total desde la primera edición de 1951: solo cinco oros.

Con la delegación más grande en toda la historia (158 deportistas), el Perú arribó a Toronto teniendo en mente superar lo logrado en Guadalajara cuatro años antes -cuando volvimos con dos plata y cinco bronces- y superamos la línea con creces.

No obstante, no todo fue fiesta para el país ya que los casos de ‘doping’ embarraron la cara de una delegación peruana que se había ganado las palmas de los asistentes. Mauricio Fiol, campeón nacional en los 100 y 200 metros de natación, y Gladys Tejeda, nuestra principal atleta y oro en los Panamericanos, dieron positivo en los exámenes de dopaje y fueron descalificados de la competencia.

Fiol, por un lado, recibió las críticas más duras -incluso de parte del presidente Ollanta Humala- y juró que lucharía hasta probar su inocencia. El caso de Tejeda fue más grave, no solo porque la despojaron de la medalla de oro, sino porque los sensores que activaron el doping eran por una medicina que la atleta tomaba debido a su lesión y que aquí en Perú ningún entrenador se dio cuenta de que podía ameritar un caso de dopaje.

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2) La eliminación de la Copa América

Perú viajó a Chile con la designación de Ricardo Gareca como flamante entrenador y con la herencia del bronce en la última Copa América de Argentina 2011. Compartíamos grupo con Brasil, Colombia y Venezuela, rivales poderosos en el papel, pero no invencibles. Con una selección renovada; marcada por la aparición de Pedro Gallese en el arco, la incorporación de Cristian Cueva en el ‘once’, la apuesta por Ascues en el fondo y la lamentable lesión de Renato Tapia, la bicolor se las jugó por la calificación y lo logró.

Un debut perdedor contra el Brasil de Neymar con un gol al último minuto, una victoria sufrida ante Venezuela y un empate peleado ante Colombia nos dieron la posibilidad de medirnos contra la endeble Bolivia en cuartos de final; sin embargo, la prueba de fuego sería ante el clásico rival: Chile, anfitrión de una Copa que jamás había ganado y una selección de monstruos que había eliminado polémicamente a Uruguay en la ronda previa.

Las semifinal empezó a todo dar y parecía, por momentos, que Perú podía lograr la hazaña: pasar a la final y despojar a Chile de la copa que había preparado para ostentarla. Una expulsión insólita de Zambrano en la primera media hora de juego y un golazo de Eduardo Vargas en el segundo tiempo nos quitaron la ilusión y llevaron a la selección mapocha a una final contra Argentina que terminarían ganando en penales.

Zambrano

3) Liberación de terroristas

En 2015, según datos del diario La República, se liberaron a 30 condenados por terrorismo que, a inicios de los 90, fueron sentenciados a 25 años y que, por ende, ya habían pagado su deuda carcelaria. Peter Cárdenas y Lori Berenson -ambos del MRTA- fueron los dos casos más importantes a nivel nacional, el primero porque fue el número 2 del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru que participó en el secuestro de Héctor Delgado Parker y en el asesinato del empresario Enrique López Albújar; la segunda, fue una ciudadana norteamericana que planeó la toma de rehenes en el Congreso de la República y que fue tildada como ‘luchadora’ por la prensa estadounidense.

Ambos, Cárdenas y Berenson, dieron entrevistas a medios locales en los que no solamente no mostraron arrepentimiento sino que calificaron su accionar como una ‘lucha social’ y a los muertos por terrorismo como ‘víctimas de una guerra’, guerra que, dicho sea de paso, ellos mismos comenzaron.

Según el INPE, este 2016 se espera que salga libre el cabecilla senderista Osmán Morote y se proyecta que, para el 2020, solo se queden en prisión los terroristas que tengan cadena perpetua; el resto, podrá ser depuesto en libertad.

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4) El destape del Sodalicio de Vida Cristiana (SVC)

Un libro periodístico, escrito por Pedro Salinas, remeció los noticieros nacionales y puso al descubierto el caso de abusos físicos y sexuales por parte de una organización religiosa más deleznable la historia de nuestro país. ‘Mitad monjes, mitad soldados’, recoge los crudos relatos de algunos miembros del Sodalicio de Vida Cristiana -un movimiento creado por Luis Fernando Figari en los 70′ que logró la mismísima anuencia del Papa Juan Pablo II- que contaron, como en sus famosos ‘retiros’, eran obligados a desnudarse y realizar prácticas sexuales con algunos líderes del movimiento.

El escándalo obligó a la Fiscalía a denunciar penalmente a los acusados y llevó al Sodalicio a una remoción de sus filas y a la creación de una comisión investigadora que estudiara detalladamente todas las denuncias que empezaron a destaparse con el paso de los días. Mientras más tiempo corría, más voces se iban sumando a las primeras, confeccionándose así un macabro relato colectivo que mostraban el interior de una organización que más que inculcar a los jóvenes en el cristianismo, los sometía a un régimen draconiano con prácticas cuasi militares.

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5) La delincuencia y la criminalidad

No podía faltar aquí, el problema número uno percibido por los peruanos (Ipsos) y la principal razón por la que muchos catalogan al gobierno de Ollanta Humala como un verdadero desastre. Este año hemos visto crímenes ominosos y sanguinarios (recuerde nomás el asesinato a un comensal a la entrada del Rincón Gaucho o la forma en la que fue acribillado Wilbur Castillo en el Callao), muy aparte de los muertos por los conflictos sociales -como Las Bambas- o los atracos a balazos en las vías públicas.

Resalta, en particular, la historia que se siguió del caso Gerald Oropeza, desde el atentado contra la camioneta Porsche que volvía del aeropuerto, pasando por la ultimación de algunos amigos cercanos a Gerald como Patrick Coletti, hasta la captura de Oropeza en Salinas, Ecuador.

La búsqueda de Oropeza inauguró una etapa de violencia sin precedentes en el Callao por el supuesto control de las mafias portuarias que Gerald, según se cuenta, había encabezado en los últimos años. La cúspide se logró hace un par de semanas cuando Wilbur Castillo fue asesinado en su vehículo, según se presume, por mandato de ‘Caracol’ uno de los delincuentes más peligrosos y temidos del primer puerto que logró salir en libertad el año pasado. El gobierno ha decretado el Estado de Emergencia en la jurisdicción chalaca por 45 días y ha amenazado con ampliar el lapso de tiempo.

PNP