Los políticos tras la segunda vuelta, por Christian Muñoz

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Vox Populi, Vox Dei: El presente proceso electoral ha terminado. La ONPE emitió el día jueves su reporte final al 100% de los votos, por lo que hoy sabemos que Pedro Pablo Kuczynski será la persona que tomará las riendas del país después del próximo 28 de Julio. Sin embargo, luego de unas elecciones tan poco convencionales como las que acaban de finalizar cabe preguntarse ¿Qué es lo que sucederá con las principales figuras políticas participantes?

Pedro Pablo Kuczynski

El nuevo presidente tiene todos los incentivos para dar lo mejor de sí. Después de todo, se está jugando su memoria en la historia del país. Su problema será, como casi todos los analistas locales ya han diagnosticado, la gobernabilidad. Con un respaldo duro de, como máximo, 9% -el voto que no lo abandonó en su peor momento en primera vuelta[1]-, Kuczynski está obligado a concertar con el resto de agrupaciones políticas y, especialmente, con el Fujimorismo. Lo positivo es que su partido ha comenzado desde ya a trabajar en ese sentido: por un lado, Bruce ha tentado a la izquierda del Frente Amplio a trabajar juntos en temas de derechos civiles y, por el otro, son varios ya los miembros de Peruanos por el Kambio que han dejado abierta la posibilidad de contar con Fujimoristas en el próximo gabinete ministerial. Asimismo, es poco probable que la bancada parlamentaria del Fujimorismo obstruya tajantemente toda iniciativa de Kuczynski ¿Si no lo hizo con Humala, por qué tendría que hacerlo con él? Al fin y al cabo, sus agrupaciones tienen muchos puntos en común, especialmente en lo económico. En suma, el nuevo mandatario tiene posibilidades reales para lucirse. Confiemos en que así será.

Keiko Fujimori

 A la candidata del Fujimorismo le toca afrontar una segunda derrota consecutiva que de seguro va a causar tensiones al interior de su partido. Es probable incluso un cisma en Fuerza Popular si recordamos que Kenji Fujimori expresó su voluntad de postular a la presidencia en los próximos comicios si su hermana no ganaba en esta oportunidad. Sin embargo, lo cierto es que Keiko Fujimori es aún joven y si se anima –y, claro está, si cuenta aún con el respaldo de su partido- sería una de las posibilidades más fuertes para el 2021. Baste recordar para esto que, hoy por hoy, un tercio del país la respalda casi acríticamente –hablamos del 30% que nunca la abandonó desde la primera vuelta- y que este número podría aumentar si Fuerza Popular continúa con el trabajo de bases que realizó desde el 2011 y que, como sabemos, tan buenos frutos les brindó. Su mayor problema sería, nuevamente, el frente antifujimorista que le costó esta elección y que llegaría a las próximas elecciones con mayores razones para oponérsele, puesto que Keiko Fujimori carga ahora una “mochila propia” por los casos de Ramirez y Chlimper.

Verónika Mendoza

 Contra lo que muchos analistas piensan, no pareciese que en realidad la lideresa del Frente Amplio haya salido ganando luego de la presente contienda electoral. Para empezar, porque su subida en las encuestas –que, como sabemos, la colocó en el tercer lugar- se debió casi exclusivamente a factores exógenos más que a mérito propio. Así, su primera subida se debió a la exclusión de Julio Guzmán. La segunda, por su parte, a una absorción de votos de Alfredo Barnechea luego de que este último se viera involucrado en sucesivos escándalos por cosas tan triviales como no aceptar un sombrero. Se dice que la mayor influencia de Verónika se encuentra ahora en el sur, pero se olvida que ese mismo sur apoyó antes a los dos candidatos mencionados y podría apoyar a otro candidato que proponga un cambio de modelo en los próximos comicios. Por otro lado, su apoyo a  Kuczynski en la segunda vuelta, aunque haya sido crítico, no será borrado de la memoria de la izquierda más radical, aquella que hasta el último día de las elecciones seguía llamando al voto blanco/viciado. Es verdad que en redes mucha gente vio con buenos ojos el apoyo a Kuczynski porque representaba una “defensa de la democracia”, pero esa era la misma gente que la apoyó durante la primera vuelta, por lo que no le sumaría nada de cara al 2021. Si bien la aun congresista ha ganado un espacio público mucho mayor en la política peruana, incluso esto podría jugarle en contra, pues sus enemigos políticos estarán mucho más al tanto de las investigaciones respecto a las agendas de Nadine Heredia en las que, como sabemos, Verónika Mendoza se ha visto involucrada. Por último, no debemos olvidar que las fricciones al interior del Frente Amplio son una posibilidad. Después de todo, el mismo Marco Arana señaló después de la primera vuelta que su partido “no iba detrás de ningún caudillo” y que Mendoza era solo una “vocera”[2].

Alfredo Barnechea

 Luego de la primera vuelta todo parecía indicar que Alfredo Barnechea, incluso con la derrota, había ganado mucho al participar en estas elecciones. Al fin y al cabo había logrado revivir a Acción Popular, partido que no postulaba de forma autónoma a la presidencia desde hacía mucho tiempo. Sin embargo, su negativa a apoyar a Kuczynski en la segunda vuelta puede costarle bastante entre sus electores –aquel 7% que lo apoyó por convicción hasta el último momento-, puesto que muchos de ellos trasladaron su voto automáticamente por convicciones democráticas y esperaban lo mismo de su líder. A diferencia de Mendoza, Barnechea nunca tuvo a la izquierda radical respirándole en la nuca, por lo que este sí podía expresar su apoyo al ahora presidente sin que eso le represente un costo político elevado. Por otro lado, los escándalos en los que se vio envuelto por rechazar sombreros y chicharrones –aunque triviales- le han hecho ganarse una imagen de Aristócrata que puede desaparecer si trabaja en ello desde ahora.

Julio Guzmán

 El ex candidato de Todos por el Perú es quizá el que mejor parado llegaría a los próximos comicios si estos se realizaran el día de mañana. Para empezar porque su exclusión fue vista con malos ojos por buena parte del país. Se dijo que era un fraude y que el JNE estaba actuando para beneficiar a Keiko Fujimori, pues justo en el momento de su exclusión Guzmán se había consolidado en el segundo lugar y, según las encuestas, le hubiese ganado a la candidata de Fuerza Popular en una virtual segunda vuelta. Ganó así una imagen de perseguido político y de demócrata, imagen que consolidaría con su apoyo a Kuczynski en la segunda vuelta. Así también, el hecho de que a su salida de Todos por el Perú se haya puesto a trabajar en un partido propio casi automáticamente le va a sumar bastante a su figura política, que llegaría sin deudas y con bastante autonomía para las próximas elecciones. Quizá su mayor problema de cara al 2021 sean las múltiples contradicciones en las que cayó antes de su exclusión y que la prensa no dudará en recordar. Sin embargo estas no serían determinantes para los que lo apoyaron, pues nunca afectaron su subida en estas elecciones –en las que, pese a ellas, Guzmán solo subía y subía en las encuestas- ¿Por qué, entonces, le habrían de afectar después?

Finalmente, no podríamos terminar sin señalar que si hay algo especialmente importante que nos dejan estas elecciones es la renovación de nuestra clase política. La mayoría de los nombres de los que se ha hablado líneas arriba representan figuras políticas relativamente nuevas para nuestro país. Los malos resultados obtenidos por Alan García, Lourdes Flores y Alejandro Toledo son lapidarios de cara al futuro y, de hecho, los dos primeros ya han anunciado su retiro de la política peruana. Este panorama no sería distinto para el aún presidente Ollanta Humala, quien termina su mandato con una bajísima aprobación y envuelto, junto a su esposa, en serias investigaciones a cargo de la fiscalía.

[1]              Véase: http://elcomercio.pe/politica/elecciones/encuesta-ipsos-revisa-todos-cuadros-reciente-sondeo-3-noticia-1880704

[2]              Véase: http://diariocorreo.pe/politica/marco-arana-sobre-veronika-mendoza-el-fa-no-busca-caudillos-sino-liderazgos-multiples-668902/