Los sordos peruanos y su lengua ignorada, por Hugo Olivero

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Cuando alguien menciona las lenguas minoritarias del Perú, la mayoría de gente piensa en el quechua, el aymara o a lo mejor en el asháninca. Difícilmente alguien considerará a la Lengua de Señas Peruana (LSP), hablada por la comunidad sorda del país, como una lengua minoritaria. Y es que existen muchos prejuicios en torno a ella, siendo quizás el principal y más extendido el que esta lengua es un simple código manual para representar las palabras de la lengua oral. Una ingeniosa mímica surgida con el propósito de ayudar a los sordos a entender el mundo de los oyentes. Nada más falso.

Lo primero que hay que saber de las lenguas de señas es que son lenguas como cualquier lengua oral, tienen el mismo valor que el español o el francés. Poseen una gramática y semántica propias, así como un amplio vocabulario que permite construir infinidad de mensajes. Son independientes de las lenguas orales, es decir, no nacen para “representarlas”. Ninguna es igual a otra, por lo que existen cerca de 138 lenguas de señas en el planeta. De igual manera, las lenguas de señas son el eje de la cultura Sorda, constituyen un elemento de identidad y como toda lengua, permiten a las personas construir su mundo a través de ella.

En 2010 el Estado peruano reconoció como oficial a la LSP, dándole por fin el estatus que le correspondía. Sin embargo, la Ley 29535 que le otorgó este reconocimiento aún no se reglamenta. ¿Qué significa ello? En la práctica significa que miles de sordos en todo el país aún no pueden beneficiarse de esta ley, no cuentan con intérpretes oficiales que los asistan cuando acuden a Ministerios, hospitales, comisarías y otras instituciones y les permitan dar y recibir información en su idioma para realizar trámites, obtener atención médica o hacer una denuncia.

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Datos importantes sobre las lenguas de señas.

Ministerio de Cultura: la LSP no es asunto nuestro

Pero lo más lamentable del asunto es que, para el Ministerio de Cultura (MINCU), prácticamente no existe la Lengua de Señas Peruana (LSP). Basta revisar el listado de lenguas originarias en su portal institucional: en ninguna parte la incluyen a pesar de que es oficial. Tampoco tienen algún programa de formación de intérpretes de LSP de entre los que se dedica a organizar y en general, no destina ninguna acción que favorezca a esta lengua como si lo hace con las demás lenguas originarias. Esto obedece a un criterio político, arbitrario y desde luego, muy discutible.

“Comparto la preocupación por la falta de implementación de la oficialidad de la Lengua de Señas Peruana; sin embargo, esta materia escapa a nuestra competencia. En el ordenamiento legal peruano ya existe una ley específica: la Ley 29535, cuya reglamentación está a cargo del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, adscrito al cual se encuentra el CONADIS, entidad competente en población con discapacidad de todo tipo, entre esta, la usuaria de la Lengua de Señas Peruana”, sostiene Agustín Panizo, lingüista y responsable de la Dirección de Lenguas Indígenas del MINCU.

Esta explicación, empero, resulta insuficiente para Miguel Rodríguez Mondoñedo, también lingüista y miembro del Grupo Señas Gramaticales de la Pontificia Universidad Católica del Perú, dedicado al estudio de la LSP. “Las lenguas de señas están incluidas dentro de la política lingüística en países donde las reconocen plenamente. No se puede argumentar que la LSP debe esperar a la reglamentación de su ley, encargada a otro Ministerio, puesto que, como es obvio, esta incorpora todo el ámbito de la cultura”, sostiene el experto.

Panizo explica además que lengua “originaria” ha de interpretarse como “indígena”, por lo cual descarta de plano que la LSP sea, o bien originaria, o bien indígena. Esto, sin embargo, es rechazado por Rodríguez: “la LSP es también una lengua originaria peruana, ¿de dónde más va a ser, si no es originaria del Perú?”, argumenta. El lingüista explica además que el concepto de “lengua indígena” incluye a las lenguas usadas por los miembros de las comunidades indígenas del país, entre los cuáles, por supuesto, hay personas sordas con sistemas de señas que son parte de la LSP.

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La Ley 29735 se precia de ser inclusiva, no obstante, ignora a la Lengua de Señas Peruana.

La comunidad invisible

Esta falta de inclusión a la LSP solo contribuye a invisibilizar a toda una comunidad lingüística del Perú.¿Qué pensaría usted si, obedeciendo a decisiones políticas, el MINCU se negase a implementar actividades en favor de la valoración y difusión del quechua? ¿O del aymara?

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“La LSP es una lengua originaria peruana, una lengua plena”, sostiene el lingüista Rodríguez.

¿Le parecería un acto de discriminación, una falta de criterio o simple burocracia? Lo cierto es que si nos remitimos a otra ley con la que este Ministerio viene trabajando, la Ley 29735, Ley de Lenguas Indígenas u Originarias, en su artículo 3, dice lo siguiente: “Para los efectos de la aplicación de la presente Ley, se entiende por lenguas originarias del Perú a todas aquellas
que son anteriores a la difusión del idioma español y que se preservan y emplean en el ámbito del territorio nacional”.

“Con seguridad existía en el territorio peruano una o más lenguas de señas ‘anteriores a la difusión del
idioma español’ -afirma Rodríguez-, la idea de que los antiguos peruanos habrían carecido de una lengua de señas no tiene ningún sustento.

Es absurdo pensar que todos los sordos estaban aislados. Incluso si la forma actual de la LSP fuera diferente a anteriores lenguas de señas en el territorio peruano, eso no es razón para disolver la continuidad (después de todo, las lenguas orales de hace 500 años son también diferentes a las actuales). En ese sentido, la LSP puede y debe ser considerada una lengua originaria ‘anterior a la difusión del idioma español’”, concluye.

La tesis de Rodríguez obedece a criterios científicos, que parten de su labor como lingüista e investigador de la LSP. No obstante, aunque el MINCU también cuenta con un equipo de lingüistas conocedores de la realidad de las lenguas del Perú, la decisión
de excluir a la LSP de su mapa lingüístico y sus diversas actividades es netamente política, basada en ambigüedades, malas interpretaciones de la ley y otros argumentos insostenibles. Dicho de manera simple: el MINCU no quiere incluir a la LSP en su catálogo de lenguas ni en sus políticas y no considera que ello esté en sus funciones, aun cuando la ley diga todo lo contrario, lo que impide a la comunidad lingüística de sordos del Perú gozar de los mismos derechos de los que gozan los usuarios de otras lenguas originarias peruanas.

El universo en lengua de señas

¿Cómo es hablar en lengua de señas? ¿Cómo se siente? Para la mayoría de las personas resulta difícil imaginarlo. Hablar en señas es también pensar en señas y, por tanto, la manera en la que un sordo observa el universo que le rodea se ve afectada por aquel maravilloso prisma que es su idioma. A ello habría de añadirse que la lengua de señas es la lengua materna o primera lengua de millones de personas en todo el orbe, es decir, se puede adquirir de forma natural. Y en el Perú estos hablantes, según el INEI, serían el 46.2% de una población con discapacidad auditiva de 532.209 personas.

Jorge Linares es sordo desde que era un bebé, hoy tiene 29 años y trabaja como ayudante en un grifo. Domina a la perfección la Lengua de Señas Peruana y además habla y lee los labios sin problemas. Es alegre, cordial e inteligente. “Me gustan mucho las señas, es divertido hablar con ellas, en especial cuando deseo conversar con amigos sordos”, explica. “Algunos oyentes piensan que los sordos estamos locos, no valoran nuestro idioma, no entienden que es parte de nuestra cultura, hay mucha ignorancia sobre ello”, refiere con el aval que le da su experiencia como persona sorda.

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Saludo institucional por el Día de las Lenguas Originarias del Perú el año pasado, donde la gran excluida fue la LSP, también oficial.

Una celebración sombría

Hoy, 27 de mayo, se celebra el Día de las Lenguas Originarias del Perú. Sin embargo, los peruanos sordos no tienen motivos para celebrar esta fecha. De hecho, el año pasado, el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Educación excluyeron deliberadamente a la Lengua de Señas Peruana de su saludo institucional, exclusión que, de manera lamentable, se hizo extensiva a los medios de comunicación.

Imagine lo siguiente: usted, un peruano como cualquier otro, habla una lengua minoritaria. Debe trabajar, estudiar, recibir atención médica, hacer trámites, etc, en esa lengua. Sin embargo, el Estado prácticamente ignora su lengua, sus ministerios la rechazan como tal, no la reconocen. La mayoría de gente no comprende lo que usted habla… ¿cómo se sentiría? ¿Impotente, desprotegido, limitado? Pues bien, así se sienten miles de compatriotas suyos con discapacidad auditiva que hablan LSP. Y ellos, a diferencia de usted, no pueden dominar bien otra lengua, en este caso, el español, porque es una lengua oral. Piénselo bien. Eso tiene un nombre: marginación.

“La LSP no es un producto defectuoso, es una lengua plena con las mismas posibilidades de expresar conocimiento y ser vehículo de cultura que el castellano, el quechua o cualquier otra lengua oral, -comenta Rodríguez- que el MINCU no lo reconozca así solo es un acto de ignorancia por parte de sus funcionarios. Es alarmante que no sea capaz de atender toda la gama de expresiones culturales que se desarrollan en nuestro país. Eso debe cambiar”.

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